viernes, 23 de enero de 2026

La magia del árbol navideño que sigue en enero

Cuando era niño en la década de 1970 el tiempo navideño terminaba con las octavitas. En tiempos más reciente, se identifica a las Fiestas de la Calle San Sebastián como el fin del tiempo navideño.

Parte del proceso es guardar los adornos navideños. En mi caso opté por mantener el árbol navideño en enero. Por un lado, por ser el mes de mi cumpleaños. Por otro lado, por lo que inspira para hacer un buen año. Veamos:

Buscar el orígen del árbol de Navidad, lleva a relatos que llegan hasta Odín y Thor. Ante un origen que puede verse en parte como pagano, perderse en el debate en lugar de crecer y ver la creatividad y las sanas ilusiones, el amor y la armonía en torno al árbol navideño, es perderse en el estilo impositivo y en el egocentrismo. De hecho, Elena White expresó sobre el árbol navideño: "Agradaría mucho a Dios que cada iglesia tuviese un árbol de Navidad del cual colgasen ofrendas, grandes y pequeñas, para esas casas de culto".

Con libertad en el Señor y claridad de entendimiento, coloqué el arbolito navideño en la noche de Halloween. Sé que no faltan quienes cuestionan y/o atacan a quien piensa en forma constructiva sobre Halloween. He recibido mi dosis de esos ataques. 

Ante el origen de Halloween y cómo ha cambiado para bien, perderse en juzgar y demonizar en lugar de respetar y promover lo creativo y unificador, es ir en contra de que Cristo Hace TODO Nuevo y perderse en el estilo impositivo y en el egocentrismo.

Recuerdo el tiempo que hubo arbolito navideño en casa en mi niñez. Luego la etapa en que no lo hubo; y luego la etapa en que volví a colocarlo. Con canas en el cabello al escribir estás palabras, coloco un arbolito navideño libremente ante mi conciencia, mis recuerdos y llamados, y Dios. 

Así, comparto la foto de aquel arbolito navideño en casa en la década de 1970. No era enorme, pero era gigante para mi corazón. Al pie se ve uno de mis juguetes inspirados en mi serie favorita de televisión. 

Juguetes en una casa hablan de la bendición que genera la presencia de niños. Juguetes en una casa de adulto, habla de visión e imaginación, conciencia histórica y de colección. El tiempo que no hubo arbolito navideño en casa, me confirma que el mayor error es seguir las ideas tradicionales para “madurar” y abandonar ideas e ilusiones. 

Jesús dice “Dejad a los niños venid”, lo que es aliento al cariño digno a los niños y al niño interior, a no abandonar las bases formativas, a no olvidar a los padres y maestros, a no renunciar a los sueños a realizar, a no dejar de creer, amar y forjar…

Así, comparto también fotos del arbolito que coloco en casa en el presente. Es más pequeño que el que había en casa en mi niñez, pero me habla sobre la verdadera grandeza. Comencé esa restauración contando con la presencia de mi madre y mi hermano. Me recuerda también que la presencia y obra angelical sigue... 

Hay que ser niños en toda edad para crecer de verdad y progresar. Que siempre esté presente al arbolito navideño; será luz ante los conflictos en el hogar, motor de reconciliación, y potenciación en la soledad. 

Como niño, para mí era grande e inenarrable la ilusión de esperar a Santa Claus y a los Reyes. La magia era perfecta con la presencia de mis padres. con libertad en paz y seguridad gracias a la inspiración por esa foto, escribí en el tiempo navideño:

En la verdadera vivencia humana y cristiana, el tiempo navideño es ejemplificar que el Señor hace todo nuevo en el Halloween positivo y unificador; la Acción de Gracias que no es conformismo, sino motor de superación y progreso; reconocer la generosidad inspirada desde lo Alto en Santa Claus; ver en Jesús, María y José el modelo de hogar a forjar; tomar aliento en los pastores para entender sublimes revelaciones; recibir lecciones de los Reyes para ser adoradores en todo; y afirmar para el nuevo año el propósito de trazar la ruta hacia la Eternidad desde la salud, los milagros de amor que superan fronteras geográficas y culturales y crean paradigmas, la vida en abundancia, la prosperidad para bendecir, la felicidad y la plenitud en esta tierra.

El corazón de esas palabras sigue con vigencia y el árbol navideño en enero me recuerda lo que debe seguir como norte y motor. La buena memoria es parte de la buena batalla; por ejemplo, recordar a las almas que han partido a la Eternidad, como mis padres. También procede en todo tiempo recordar días y etapas formativas; y atesorar a quienes apreciamos y amamos. 

Por ende, el sentido mayor de las rutas de vida que trasciende el tiempo navideño, está en el amor que restaura, edifica, perdona, define la fe con buenas obras y persevera con corazón sembrando el bien. Adelante en la vida como causa y vocación de amor.



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Dejad a los niños venid: https://youtu.be/HOJVZU92klQ?si=is2FGoidgoo6FFhn 

              





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