Cuando fue anunciado que el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2026 sería por Bad Bunny, surgió la idea de otro espectáculo paralelo.
Eso me recordó cómo se usa lo religioso en ocasiones para buscar dividir e imponer más que para unir y edificar. Se ha tergiversado por completo lo de dividir música religiosa y música del mundo.
Sé lo que significa ser mal visto y cuestionado por escuchar una música diferente a lo que se etiqueta como "cristiano". Olvidan que sin respeto se anula la evangelización y se pierde la sintonía con Jesús.
Hay artistas que hacen mucho bien y contenidos musicales que en verdad edifican sin estar encapsulados en algo. He aprendido que el Señor emplea los medios que Él desea para obrar.
Así, objetivamente fue un éxito el espectáculo de medio tiempo de Bad Bunny. Los aciertos como la participación de Lady Gaga y Ricky Martin y tantos detalles de pueblo y corazón magistralmente desarrollados, superan la pelea pequeña y temas como su voz o qué otro artista pudo haber hecho eso mejor. Merece ese triunfo.
Si aceptamos que el Eterno es Rey de toda la tierra, Él apoyó a Bad Bunny y no a quienes lo usaron para promover discordia y fronteras raciales y culturales. La evidencia está en que muchos más vieron a Bad Bunny y su equipo creativo, y hasta el presidente Trump se enfocó en criticar a Bad Bunny en lugar de elogiar al espectáculo alternativo.
Ya que la sinceridad facilita la comprensión, reconozco que no soy seguidor de Bad Bunny; pero el gran testimonio es que fue favorecido desde lo Alto y por la diversidad de almas y culturas para bendecir a un mundo en tiempos atípicos.
Es propio aprovechar la coyuntura histórica para agradecer con justicia y meditar sabiamente sobre cómo fomentar el bien y no ser manipulables. Es digno de encomio el progreso y triunfo de Bad Bunny, y en eso reconozco a sus fans.
Ese progreso puede ayudar a erradicar el nocivo culto a la pobreza y el sufrimiento, y fomentar la sana mente empresarial de prosperar en toda vocación y ser bendecidos para bendecir.
En esa línea, ojalá Bad Bunny fomente la creación y el desarrollo de talleres de orientación efectiva para que personas de diferentes edades y formaciones, logren definir su empresa y tengan el éxito empresarial que hace y consagra una nueva vida.
Al felicitar a Bad Bunny es razonable ver que es parte de la respuesta de Dios para un país que busca levantarse en tiempos retadores y por ende, procede orar de verdad por él y por cada artista, para que en la diversidad de géneros musicales impere un estilo constructivo que glorifica al Creador de la música.
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Video: https://youtu.be/G6FuWd4wNd8?si=lSui5JgNCJj33P1V
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