viernes, 16 de enero de 2026

La trascendencia de las Fiestas de la Calle San Sebastián

Cuando era niño en la década de 1970, la tradición era que el tiempo navideño culminaba con las octavitas. Nunca viví una fiesta de octavitas. 

Hoy se identifica a las Fiestas de la Calle San Sebastián (evento que une al pais y a visitantes) como el final del tiempo navideño. 

Las fiestas en honor a San Sebastián comenzaron en la década de 1950. Hubo un periodo en que fueron descontinuadas. En 1970 Ricardo Alegría le dió a Rafaela Balladares de Brito, residente en la calle San Sebastián, la idea de revivir esas fiestas. Hoy el evento es icónico, cultural y turístico. 

Para mí, la trascendencia está en respetar y crecer ante los procesos evolutivos. Veamos: 

Para el tiempo de mi niñez, el tiempo navideño comenzaba en el Día de Acción de Gracias y ese día se colocaba el arbol. Hoy va en aumento quienes comienzan lo navideño en la noche de Halloween y en esa noche coloco mi arbolito. 

Ante esos pensamientos, veo como de lo más estéril, invocar un origen pagano en el árbol navideño para cuestionarlo y fomentar contiendas en el tiempo que debe haber amor y armonía. 

Elena White expresó sobre el árbol navideño: "Agradaría mucho a Dios que cada iglesia tuviese un árbol de Navidad del cual colgasen ofrendas, grandes y pequeñas, para esas casas de culto".



Así, comparto fotos del arbolito que había en mi niñez (no era enorme, pero era gigante para mi corazón) y del arbolito que coloco en el presente. 

El de hoy es más pequeño que el que había en casa en mi niñez, pero me habla sobre la verdadera grandeza. Comencé esa restauración contando con la presencia de mi madre y mi hermano. Me recuerda también que la presencia y obra angelical sigue...

Hay que ser niños en toda edad para crecer de verdad y progresar. Que siempre esté presente el arbolito navideño; será luz ante los conflictos en el hogar, motor de reconciliación, y potenciación en la soledad.

Así, es triste cómo cuestionan y atacan a quienes comparten en Halloween, tienen árbol navideño y atesoran a Santa  Claus y los Reyes. Cuando se pierde la tolerancia y se penaliza por temas y acciones que no hacen mal, se fomenta al mal. 

Como muestra, de mi niñez recuerdo que Santa Claus no desplazaba a Jesús y la mirada hacia los Reyes afirmaba la mirada hacia Jesús. Incluso el compartir que veo de familias en Plaza del Caribe en Ponce en noche de Halloween, es de lo que mejor armoniza con Jesús y lo navideño. 

Ya es hora de salir de confusiones, dejar de ver al maligno en todas partes y comenzar a ver al Eterno en todas partes para honrarlo constructivamente. . 

Como niño, para mí era grande e inenarrable la ilusión de esperar a Santa Claus y a los Reyes. La magia era perfecta con la presencia de mis padres. Así, con libertad en paz y seguridad escribí:

En la verdadera vivencia humana y cristiana, el tiempo navideño es ejemplificar que el Señor hace todo nuevo en el Halloween positivo y unificador; la Acción de Gracias que no es conformismo, sino motor de superación y progreso; reconocer la generosidad inspirada desde lo Alto en Santa Claus; ver en Jesús, María y José el modelo de hogar a forjar; tomar aliento en los pastores para entender sublimes revelaciones; recibir lecciones de los Reyes para ser adoradores en todo; y afirmar para el nuevo año el propósito de trazar la ruta hacia la Eternidad desde la salud, los milagros de amor que superan fronteras geográficas y culturales y crean paradigmas, la vida en abundancia, la prosperidad para bendecir, la felicidad y la plenitud en esta tierra.

Al culminar el tiempo navideño, recordemos los buenos orígenes y la capacidad de hacer todo nuevo y mejor; que el Príncipe de Paz y Señor de la Historia, nos inspire y mueva...





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