martes, 23 de junio de 2026

Mi testimonio de que el ser humano SÍ PUEDE hace Promesa y Pacto con Dios

En junio recuerdo que en junio de 2022 viví mi graduación de Maestría. Hice una publicación para cumplir lo prometido de dedicar ese proceso y logro al Señor. Cumplí un Pacto. 

Recuerdo que con fe acepté el reto de volver a estudiar con canas y más de 50 años. La ruta fue compleja y empinada. Ante la amenaza de no lograrlo, definir el propósito de dedicar el nuevo grado académico a Jesús. 

No fue una promesa a mí mismo. Fue una Promesa y Pacto con el Señor y FUNCIONÓ. Esa es la verdad. 

La Biblia avala el pacto de fundamentar el cumplimiento de grandes peticiones a Dios para hacer grandes cosas para Dios. 

Existe el mensaje de que las promesas solo las hace Dios y que al ser humano solo le toca perseverar y creer en la obra del Señor. Eso es incorrecto. El ser humano PUEDE hacer Promesas y Pactos con Dios.

El tema de las promesas que sólo se pueden cumplir luego de recibir lo pedido a Dios, es el tipo de promesa que aunque algunos pretendan estigmatizarla negativamente como “trueque”, tiene base bíblica. Un ejemplo de promesa lo tenemos en Génesis 28:20-22:

“E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, entonces el SEÑOR será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti”.

No me enfoco en el detalle del diezmo que tan diversas interpretaciones recibe, sino en el concepto de prometer a Dios en pos de cumplir lo prometido al recibir lo pedido. 

Gracias a Dios no todo está perdido. La Palabra es clara:

“Cuando alguno hiciere voto a Dios, o hiciere juramento ligando su alma con obligación, no quebrantará su palabra; hará conforme a todo lo que salió de su boca” –Números 30:2.

Fundamentar peticiones y rumbos de vida en promesas a Dios, no es atadura, es cuestión de honor y libertad mayor. 

Cada caso es único, pero el sistema es el mismo: el entendimiento de que unas bendiciones que por lo que significan e impactan, requieren hacer grandes cosas para el Señor en la visión, el agradecimiento y la acción. Ciertamente todo cambia cuando se busca vivir un cumplimiento así, ya que la petición va más de uno mismo por la medida de la consagración y el potencial para dar luz a los demás.

Que cada paso determinante y gran petición se fundamente en promesa al Todopoderoso para que sea Él en nosotros. Que esa nueva vida nos ubique haciendo mejor patria desde lo mejor del alma. Que cada testimonio dé luz, sea aliento a más realizaciones plenas, y genera más testimonios.

Texto Explicativo: https://batallante.blogspot.com/2025/06/recuerdos-y-llamados-desde-una.html?m=1




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