1 de abril de 2025: Comenzando el mes, doy la mirada hacia el 2001. En la zona histórica de Ponce, Puerto Rico, una de las edificaciones con sumo valor es el edificio Isabel II. Este edificio restaurado fue inaugurado en 1992.
El contexto histórico de esa obra, dice mucho: Desde 1985 había comenzado la implantación del Plan Ponce en Marcha por la administración del gobernador Rafael Hernández Colón (excelente modelo de plan de revitalización para el mejor desarrollo de todos los municipios). En 1992, el ambiente ponceño era totalmente diferente a los años de abandono y deterioro que hubo antes de 1985. Fue una transformación fruto de la fe con poder, la acción visionaria, patriótica y heroica.
En 1992 había plena integración del quehacer cotidiano y el progreso con la conservación del patrimonio artístico, cultural y arquitectónico. En Ponce se unieron las iniciativas y obras por la celebración del Quinto Centenario de América y Puerto Rico (como la inauguración de la Plaza Juan Ponce de León), con el entusiasmo de las celebraciones del Tricentenario de Ponce (La Ciudad fue fundada en 1692), y de los XVII Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe (las competencias se realizaron en 18 municipios en 1993, con la Ciudad Señorial como sede principal).
En el 2001, la Fundación Rafael Hernández Colón tenía alquilado el segundo piso del edificio Isabel II. En el 2015 fue inaugurada la sede permanente de la Fundación en la Calle Mayor esquina Castillo. En el 2001, Rafael Hernández Colón estaba tan activo que no parecía que estuviese en una etapa de "retiro". La Fundación estaba en una etapa fundadora y de crear cimientos. Dios ilumine a todos en la Fundación y a todos los que ahí han estado y a los que estarán.
Dar la mirada hacia el camino recorrido, es dar gracias por lo vivido y por los detalles que superan el alcance de las palabras. Hay pensamientos, sentimientos, realidades, silencios y nuevos propósitos. Doy gracias por haber podido hacer tareas para el gran líder y maestro que fue y es Rafael Hernández Colón; Rafael me convenció en 1980 sin tener edad para votar, y me sigue convenciendo al tener canas en mi cabello y una nueva dimensión de fe.
La historia confirma que las mejores transformaciones se forjan con visión, pasión, corazón y sobre todo, amor. La imaginación traza el diseño de los sueños y las metas. La visualización define ese buen y mejor destino; que adquiere mayores y crecientes dimensiones en la medida que va más allá de uno mismo. El corazón ama, cree, forja y consagra.
Frente a tiempos atípicos y retadores, y lo impensable en el 2001, pido al Señor que mi testimonio como ser humano con virtudes y defectos, pueda ejemplificar que las causas son grandes al ser más que uno mismo, y que las victorias en bienestar y realización integral para ser canal de bendición, glorifican a Dios. Al Eterno consagro todo. Adelante...