En mi niñez en la década de 1970, tuve juguetes y doy gracias. Había magia en esos días en la escuela y en mis padres en pleno vigor.
En ese tiempo los niños veíamos con suma alegría e ilusión a Santa Claus y los Reyes. En nuestros corazones no había odios ni contiendas, y no había la inseguridad de pensar que había algo en contra de la cultura o de Jesús.
De la Mego, tuve las figuras de la serie televisada del Planeta de los Simios. Tuve la figura de Robin, pero no la de Batman. Tampoco tuve el Batmobile de esa linea, pero lo he visto en ilustraciones.
De esa línea de la Mego, las figuras de Batman y Robin se inspiraban más en los cómics que en la serie de Batman de 1966 con Adam West como Batman y Burt Ward como Robin.
Fue en el 2014 que hubo figuras inspiradas en la serie de Batman de 1966 que conseguí. Otras firmas han hecho juguetes basados en la serie.
Al ver en mi mano, me pregunto cómo hubiese sido la historia con figuras así. El juguete es esencial para lo formativo y para coleccionistas.
Que esto ejemplifique que no debe imperar el lamento. Demos gracias por lo vivido, demos todo lo mejor a los niños que viven una etapa que pasa rapidísimo, y demos alas a la imaginación y la visualización creativa sin frenarse ante el qué dirán.
Seamos libres y triunfadores en la vida como causa y vocación de amor.


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