Desde Ponce, Puerto Rico, comparto una foto que tomé en que se ven las tres estrellas. Muchos recuerdos y sentimientos. Por ejemplo:
* Recuerdo a mis padres; y cómo mi madre me hablaba sobre las tres esterllas ante mi ilusión e imaginación de niño.
* Recuerdo los temas en el tiempo navideño en el patio escolar en la Ramiro Colón Colón. Estaban presentes Santa Claus, Jesús, María, José, los pastores y los Reyes con armonía; sin contiendas, sin olvidar el enfoque en Jesús, y sin infundados temores a un daño a la base cultural.
* Recuerdo los temas en la escuela luego del receso navideño. Se hablaba sobre los regalos recibidos. Unos recibían regalos de Santa Claus y los Reyes. Otros recibían solo de los Reyes. La contradicción gubernamental era por un lado indicar que fomentaba tradiciones, y por otro lado comenzar las clases lo antes posible luego de Reyes; eso no le daba a los niños el tiempo para disfrutar los regalos de Reyes, por lo que el más anhelado regalo se le pedía a Santa Claus. Lo esencial es que todos seguíamos con la alegría navideña al reencontrarnos luego del receso y no había envidias por la diversidad de estilos y precios de los regalos.
En Puerto Rico lo que le resta al tiempo navideño no es Santa Claus; Santa Claus armoniza a la perfección con el amor y la generosidad de Jesús.
En Puerto Rico lo que le resta al tiempo navideño son factores como la falta de más medios efectivos para atender depresiones, el insularismo y la rienda suelta al alcoholismo, los debates “religiosos” que hasta llegan al extremo de ver como maligno al árbol navideño (en contraste, Elena White expresó sobre el árbol navideño: "Agradaría mucho a Dios que cada iglesia tuviese un árbol de Navidad del cual colgasen ofrendas, grandes y pequeñas, para esas casas de culto"), y establecer que a partir de cierta edad ya no se puede recibir regalos de Santa Claus y de los Reyes.
En contraste con los factores que le restan al tiempo navideño, Jesús que es el centro de la Navidad, fomenta algo mejor:
* Podemos pedir en toda edad. En Mateo 7:7-11 dice: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?”
* Podemos aspirar a tener consagrada y plena vida en felidad y bienestar (incluso en casos con desafíos a la salud), en abundancia y prosperidad. En Juan 10:10 dice: “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”.
* Podemos aspirar legítimamente a cosechar bendiciones por cada siembra financiera y por cada bien que se hace. Podemos aspirar correctamente a dar testimonio de la obra del Eterno en cada logro y realización de sueños. En Juan 14:12:14 dice: “De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”.
Esa base bíblica destruye ideas limitantes y esclavizantes como el culto a la pobreza y el sufrimiento, que eres indigno o que nada puedes hacer. Con Jesús puedes mucho superando toda teoría; sin las frustraciones y las depresiones que genera el conformismo y el estancamiento, y con las capacidades para ser parte de las soluciones y ser canal de bendición glorificas mejor a Dios. Si tienes cargas o culpas da los pasos para reparar o sanar. Si te fomentaron inseguridad elimina eso.
Voy más allá: En Génesis 1:28 dice “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. Eso estabece una identidad, un depósito divino en cada persona, y la capacidad para crear. No permitas que te menosprecien, que te digan que no puedes o que pretendan manipularte e imponerte. El milagro y tu felicidad son temas del Eterno y tú.
Así, disfruta el tiempo navideño y recibe regalos de Santa Claus y los Reyes indistintamente de edad, formación y nivel socioeconómico. Coloca el árbol navideño indistintamente de los dramas en el hogar o si estas solo porque ahí está el oasis vital. No te limites por complacer a quienes nada bueno harán por ti. Crea las victorias y los relatos edificantes para las generaciones.
Recuerda: El mejor equipo es el Eterno y la persona. Que el mundo vea los frutos reales y concretos de la unión del Poder de Dios y el poder de la fe de la persona. Que desde esa nueva luz el mundo vuelva a creer.
Afirma para ahora, el nuevo año y siempre el propósito de trazar la ruta hacia la Eternidad desde la salud integral, los milagros de amor que superan fronteras geográficas y culturales y crean paradigmas, la vida en abundancia, la prosperidad para bendecir, la felicidad y la plenitud en esta tierra.
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