viernes, 20 de julio de 2018

Estado Libre Asociado de Puerto Rico: Afirmación, Patriotismo y Desarrollo Integral.





·         “Con fuerza en la voluntad y luz en la cabeza y paz en el corazón puede hacerse un destino que sea de vida y no de destrucción”. –Luis Muñoz Marín

Se puede celebrar la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico de 1952, con naturaleza no colonial y plena dignidad moral y política; reconociendo que es fruto del más ejemplar proceso democrático y brillante en contenido, en ordenamiento como sociedad, y en la mejor armonía entre pueblos y culturas.

Celebrar al Estado Libre Asociado (ELA) es celebrar una gran conquista de pueblo y una gran base de presente y futuro. Los pueblos que reconocen y fomentan sus logros, son pueblos con mejor capacidad de unificación y crecimiento integral.
                     
Es al extremo irresponsable culpar por todo mal a la fórmula de status político y como muestra, en Estados Unidos no se hubiese concebido el destruir todo su sistema democrático-constitucional por los embates de la crisis del petróleo, conflictos como Vietnam o Watergate, o sucesos como el 9-11 que sigue teniendo impacto.
                                                          
El ELA es fruto del más democrático y admirable proceso y es mucho más que las consideraciones partidistas, las agendas personales e ideológicas, y las decisiones y actuaciones de funcionarios y administraciones de turno. Lo significativo es que el ELA tiene gran historia por las esencias de pueblo y patria. La realidad es que el ELA es ampliamente reconocido y validado. El líder y maestro Rafael Hernández Colón lo afirma muy bien en el libro Contra viento y marea:
·         “Puerto Rico fue el primer país cuya descolonización se reconoció por la ONU bajo la alternativa genérica de libre asociación. Ese reconocimiento que se llevó a cabo bajo la Resolución 748 (VIII) en 1953, siguió criterios de legitimación que aparecían en lo que entonces se conocía como la Lista de Factores”.
                                                  
Explica Hernández Colón en ese libro:
·         “A principios de la década del 60 se aprobaron criterios parecidos a los que contenía la Lista de Factores bajo la Resolución 1541 (XV) que condujo los trabajos del Comité de Descolonización que se constituyó en 1960.  En 1970 se aprobó la Declaración de Principios de Derecho Internacional Respecto a Relaciones Amistosas y Cooperación entre los Estados de Acuerdo con la Carta Orgánica de las Naciones Unidas (Resolución 2625 (XXV), que reconoce que ‘cualquier forma de status político libremente determinado por un pueblo, constituye un modo de libre autodeterminación de ese pueblo’. Esta le otorgó mayor liberalidad al pragmatismo seguido por la ONU en el reconocimiento de la libertad de los pueblos para moldear la asociación que deseaban. Dado que el ELA ya estaba reconocido como no colonial por la ONU, yo no tenía duda de que, cualquier ensanchamiento autonómico del mismo, acrecentaría su reconocimiento y por tanto tendría legitimidad en el derecho internacional”.

El ELA provee una Constitución ejemplar, y como pacto democrático ha funcionado. Sin embargo, con el paso del tiempo, se ha considerado pertinente revisar términos de ese pacto para perfeccionarlo. En la medida que la empatía, la generosidad y el patriotismo prevalezcan en forma sabia y salomónica, redescubriremos la gran herramienta de estabilidad y progreso que es el ELA en la base de perfeccionar la unión permanente de Puerto Rico con Estados Unidos.

Hoy, Puerto Rico vive tiempos atípicos con retos antes impensables. La crisis prolongada y la deuda que originó la Ley PROMESA y la Junta de Control Fiscal, no fue causada por el ELA, sino por malas prácticas administrativas y por apartarse del buen camino que hizo de la Isla, vitrina de la democracia y líder en la región gracias a su democracia y progreso.

Así, es un engaño la afirmación de que el huracán María destapó un falso modelo de desarrollo. El golpe huracanado destapó las consecuencias de no haber seguido las correctas políticas del buen modelo de desarrollo socioeconómico. Quienes usen lo de la crisis para manipular el tema de status político, fallan malamente y proyectan que buscan imponer en forma anti-democrática y perpetuar malas prácticas administrativas.

Recordemos que el gran ideal NO está en una fórmula de status político, sino en la inmensa obra humana a desarrollar. Los logros del ELA no son un recuerdo nostálgico pasado, son la zapata que nos llama hoy a edificar más. Es la base de la verdad y la sana autoestima, lo que nos convoca a realizar las hazañas del siglo 21 con la misma fuerza de pueblo unido y visionario con que una vez dijimos “Manos a la Obra”.

Los propósitos de crecimiento, autosuficiencia y potenciación, pueden armonizar en atesorar la gran zapata que es el ELA. Estado Libre Asociado de Puerto Rico:
·         Afirmación de las bases históricas para edificar a generaciones.
·         Patriotismo con la esencia del concepto Patria-Pueblo.
·         Desarrollo Integral que es realización del ser humano y la civilización.

Con toda sinceridad, hasta 1992 Puerto Rico iba en el buen camino: Había logros como la descentralización, la municipalización, la internacionalización y reales índices de crecimiento socioeconómico, e incluso llegó a ser el quinto país exportador a nivel mundial. Fue apartarse de esa ruta y no la naturaleza del ELA, lo que creó la crisis que hay que solucionar. Se puede echar pa’lante con el ELA, que sigue vigente y funcional.

Hoy, estamos ante retos que requieren suma seriedad y ejemplar responsabilidad. Es mucho más que la polarización y lo trivial de plantear si se está a favor o en contra de la Ley PROMESA, o si se está a favor o en contra de la Junta de Control Fiscal. Es mucho más que la limitante esclavitud de la ideología y lo incorrecto de promover el cambio de status político como la varita mágica que resuelve todo. Se trata de actuar a la altura de lo que se vive, con retos antes impensables que requieren más sabia y constructiva unidad de liderato y pueblo, de todos.

Procede tener los ojos bien abiertos ante quienes no explica bien lo de la Ley PROMESA y la Junta de Control Fiscal por agendas ajenas al bien del país, buscan sacar provecho de la política del caos, manipulan el tema del status para ignorar lo administrativo y evadir deberes como el tema de la deuda y el presupuesto como reflejo de gobernar bien (la capacidad de hacer real la justicia y el mayor bienestar posible), o provocar conflictos y avivar lo estéril (como la guerra arcaica en contra del capitalismo) para tratar de timonear hacia la ruta de izquierda que es el peor de todos los caminos.

Procede tener los ojos bien abiertos para no caer en engaños y comprender que las grandes soluciones se logran afirmando nuestra Constitución, instituciones y derechos humanos. Buscar la destrucción del sistema democrático-constitucional por la crisis de un momento dado y los desaciertos de funcionarios de turno, es tan irracional como si en un hogar, se optara por demoler la casa que con tanto amor y esmero se edificó, por las fallas de quien administró mal.

Puerto Rico necesita que el liderato de todas las ideologías y todos los sectores se ponga de acuerdo para enfrentar la deuda; dar forma a un buen plan fiscal que tome en cuenta el factor social para no agravar la crisis y lograr la estabilidad económica. De ese acuerdo por el país, debe surgir también el nuevo modelo de desarrollo socioeconómico como proyecto de todos (con puntos clave a mantenerse indistintamente de resultados electorales y cambios de administración).

En lo más reciente, es un hecho que la jurisprudencia histórica que valida al ELA es mucho más que funcionarios de turno y la decisión de la juez Laura Taylor Swain. Ante la crisis prolongada, el razonamiento lógico dicta que la juez Taylor Swain tomó una decisión que valida la Ley PROMESA y la Junta de Control Fiscal, no tanto por lo jurídico o político, sino por coraje ante la forma cuestionable en que se está administrando en Puerto Rico.

Puerto Rico necesita buena administración con credibilidad para dar el frente ante la crisis y la necesidad del buen plan fiscal, la estabilidad y el modelo de desarrollo socioeconómico. En ese proceso, es la defensa de nuestra Constitucion e instituciones lo que mejor confirmará la capacidad para hacer patria y ser leal a todo un pueblo.

·         “En Puerto Rico nos sentimos profundamente orgullosos de la aportación al pensamiento político de América que significa el Estado Libre Asociado. Nos sentimos orgullosos como puertorriqueños y como ciudadanos de Estados Unidos. El Estado Libre Asociado es creación del espíritu de ambos pueblos. La capacidad de ambos para desarrollar nuevas formas políticas; la disposición de Estados Unidos, tan claramente demostrada en el caso de Puerto Rico, de respetar y respaldar los deseos democráticamente expresados por un pueblo –aún llegando a adoptar nuevas formas e instituciones en su manera tradicional de federalismo- hacen que se ahonden nuestra confianza en nosotros mismos como puertorriqueños, nuestro afecto por el pueblo de Estados Unidos, nuestro respeto por la libertad que simboliza, sostiene y genera. No es libertad rutinaria. No es libertad incrustada en rígidos moldes jurídicos. Es libertad creadora de nuevas dimensiones de libertad”. –Luis Muñoz Marín. 
                       
·         “La creación del Estado Libre Asociado fue la culminación de una centenaria tradición autonómica que lanza su primera palabra con el obispo Arizmendi en la Catedral de San Juan y con Ramón Power en las cortes de Cádiz. Esa idea se ennobleció con sacrificio de los mejores de nuestros mayores. Hoy seguimos recordando con el más profundo respeto a aquellos hombres que arrastraron la persecución, la cárcel y el exilio en defensa de nuestros intereses y nuestros derechos.
Y, entre ellos, tenemos hoy nuestro primer recuerdo para el hombre que finalmente pudo dar forma y poner por obra las ideas de libertad y de justicia que venían madurando a lo largo del tiempo el líder, el arquitecto de una nueva esperanza, Luis Muñoz Marín. Nosotros somos la continuación de esa historia y esa historia no puede perderse...
Una nueva dimensión de soberanía necesaria para que un país como Puerto Rico vinculado con los Estados Unidos a través de la común ciudadanía, pero con historia, cultura y circunstancias diferentes, pudiera enfrentarse a los más graves problemas de pobreza extrema y superarlos adquiriendo un nivel de desarrollo que no ha sido igualado en toda la América latina.
Una nueva dimensión de soberanía que brinda a las libertades civiles de los puertorriqueños las protecciones de dos constituciones: la constitución americana y la constitución del Estado Libre Asociado. Doble protección para el pleno disfrute de todos los derechos constitucionales que proceden de la común ciudadanía de los Estados Unidos de América…
Su carácter autónomo está plenamente reconocido. Ya no puede haber dudas sobre su soberanía dentro del sistema federal...”
--Rafael Hernández Colón

                                         






Anuncios PPD 1988- Reagan: https://www.youtube.com/watch?v=mkSqwEtQzGs


Un Nuevo ELA para el Siglo XXI: https://www.youtube.com/watch?v=JGTAkTsHbqc












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