viernes, 6 de abril de 2012

Viernes Santo y más allá…

Hoy 6 de abril de 2012, Viernes Santo, fue una gran bendición para este servidor el haber podido asistir al servicio en la Iglesia Nuevo Testamento de Ponce (ubicada en la Ave. Hostos Núm. 1188 de la Ciudad Señorial.



Hubo gran entrega de los pastores Susana y Carlos Camacho y toda la congregación. Brilló el Devocional. Hubo gran derroche de talento. ¡Gracias por compartir amor y renovar la fe y la esperanza con tan contagiosa energía de vida consagrada!



En la prédica, fue  acertado el pastor Camacho al establecer que Jesús fue víctima de “bulling” por parte de los soldados romanos. Hoy se habla de “bulling” y tuvo razón al decir que eso no solo ocurre en las escuelas, también ocurre en lugares de trabajo y entre adultos. Lo veo como señal de confirmación a algo que escribí hace poco:



“Podemos vestirnos del heroísmo que hace la diferencia al dar fe en donde no la hay, al saber decir no al mal, al saber decir sí a lo que suma a la vida de quienes se ama y más allá, el bálsamo a los que lloran y sufren, el perdón que no es simbólico y sí es camino de cambio y evolución, la solidaridad a quienes resisten ante las manifestaciones de la corrupción, comprensión en donde se ha perdido, apoyo al caído para levantarse, fuerza a las buenas causas, atención debida al alma en formación y al alma que merece dignidad y tanto puede aportar en los años dorados, el buen consejo que aporta a perfeccionar la jornada, potenciación a quienes necesitan redescubrir que no es demasiado tarde, en fin, el heroísmo no es ciencia ficción, fantasía, juego de niños o un imposible en el mundo. El heroísmo real se atreva a vivir, perseverar y fructificar con el más abarcador amor”.



Hoy el pastor Camacho estableció que contra Jesús, ocurrió el peor crimen de la humanidad por ignorancia. Es cierto que el religioso no se da cuenta de cuando se manifiesta el Reino. La gran pregunta es: ¿Cuántos hoy no reconocen a Jesús?



Afirmó el pastor Camacho: “Jesús no responde violencia con violencia, responde con perdón”. La gran conclusión fue: “Nunca es tarde para reconocer a Jesús como nuestro Señor y Salvador”.



Reconocemos a Jesucristo en lo que creemos, vivimos y transmitimos; en la medida que buscamos superarnos a nosotros mismos para dar nuevas dimensiones a los sueños, propósitos y realizaciones, y aportar un testimonio edificante. Somos llamados a crecer y fructificar en Viernes Santo y más allá. Dios ilumine a todos.

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