miércoles, 1 de marzo de 2017

1 de marzo de 2017: Se cumplen 63 años del ataque al Congreso.

Objetivamente, el ataque al Congreso dado el 1 de marzo del 1954, fue un criminal error para tratar de canalizar la frustración de no tener apoyo de pueblo y buscar imponer lo que no se consigue democráticamente. Eso fue terrorismo injustificable y censurable. El Partido Nacionalista solo participó en elecciones de 1932. Les debe haber defraudado la limitada cantidad de votos, pero hay otros factores a considerar, como:
                                                        
·         Fernando Bayrón Toro indica en su libro que las elecciones de 1932 se dieron en tiempos en que Puerto Rico era afectado por la Gran Depresión y como agravante, en 1932 la Isla fue azotada por el huracán San Ciprián (uno de los 5 huracanes más intensos que han atravesado la Isla). No era tiempo para un radical mensaje nacionalista e independentista, sino para restaurar al país.
                          
·         La elección del 1932 fue empañada por el fraude. Sobre eso, escribió Héctor Luis Acevedo: “En los años treinta una decisión del Tribunal Supremo de 1931 el Tribunal Supremo de Puerto Rico emitió la opinión de Pueblo v. Ramírez Brau   donde invalidó el requisito de entintarse los dedos al votar. Esta decisión abrió las puertas al fraude masivo con votaciones múltiples por las mismas personas en las elecciones de 1932. En 1936 se trajo a la consideración de la legislatura la situación de múltiples inscripciones fraudulentas. Ante la inacción de ésta, el Director de la División de Territorios de Estados Unidos denunció la misma el 9 de marzo de 1936 ante el Senado de Estados Unidos. El Senador Milliard Tydings presentó la evidencia del fraude masivo en las elecciones y propuso el colegio cerrado para evitar el fraude el 23 de abril de 1936. El colegio cerrado operaba impidiendo que ningún elector entrara a los colegios luego de comenzada la votación, se podía salir pero no entrar, lo que imposibilitaba que se votase más de una vez aunque se tuviera múltiples entradas en las listas electorales”. Es normal que sea fuerte la reacción ante un sistema fraudulento (que trasciende el señalamiento de que no es democrático un sistema colonial). En un sistema electoral limpio, hay que convencer para prevalecer y ahí, hacer patria al asumir las responsabilidades de gobierno. Ahí se da la dinámica comunitaria y de país, de complejidades y de buscar soluciones salomónicas.

El reloj no se detuvo en 1932 y las mejoras al sistema electoral, hicieron innecesaria la lucha armada. Albizu pudo haber sido electo Legislador en la vía electoral y desde lo pacífico y democrático, hacer más por la patria y ser patriota de verdad. Para 1974 hubo la Reforma Electoral que creó un Tribunal Electoral, y para 1982 hubo el proceso de Reforma Electoral que dio origen al sistema de consenso entre partidos que sigue hoy.  

Se ha hablado sobre la “Ley de la Mordaza”. Es sencillo criticar eso, pero hay que ver las realidades de cuando se legisló en esa forma. En el momento que eso se legisló, fue necesario ante unos niveles de violencia política que hoy no se conciben; al nivel en que si se ve a un religioso o hasta un familiar como enemigo de la causa, no se dudaría en tirar del gatillo. Momentos fuertes requirieron temporeras medidas de rigor.

La lógica dicta que el objetivo del ataque de 1954 no fue meramente asustar, ya que generaría una imagen negativa a su causa en vez de adelantar el propósito de llamar la atención sobre lo que consideraban incorrecto en el proceso de status en la Isla. Aunque quienes dispararon dijeron que el objetivo no era matar o hacer daño, el resultado fue que hubo heridos (no fueron balas al aire o salvas). Pasada la crisis mayor, en la Constitución de 1952 se estableció una ejemplar Carta de Derechos. No es aplicable a Puerto Rico el concepto internacional que valida la lucha armada en busca de libertad que se da en sistemas en que se violentan derechos humanos, ya que la Isla pasó a ser la Vitrina de la Democracia (superior a los sistemas totalitarios y comunistas).

El no haber logrado los nacionalistas apoyo de pueblo por la falta de sintonía con el pueblo, me recuerda lo que dijo John F. Kennedy sobre el conflicto de Vietnam, en la línea de que una guerra sin apoyo del pueblo, no se puede ganar. Veo que haber tomado otra ruta, hubiesen podido hacer mucho bien.

Ante los hechos de la revuelta nacionalista y otros sucesos, se podría pensar que la década del ’50 fue convulsa y de inestabilidad para el país. Sin embargo, paradójicamente se identifica como la “Década de Oro” en Puerto Rico. En internet, el Banco Gubernamental de Fomento para Puerto Rico explica lo siguiente:

·         “Impulsada por las nuevas inversiones en manufactura, la economía de la Isla floreció en la década de 1950. El crecimiento anual promedio fue de 8.3% durante la década y el ingreso per cápita se duplicó de $342 en 1950 a $756 en 1960. Mientras tanto, la inversión bruta aumentó en un 219% durante este período. El crecimiento acelerado de Puerto Rico lo convirtió en un modelo de desarrollo económico donde llegaron visitantes de todo el mundo a conocer sobre la Isla. Puerto Rico se había transformado de ‘la Casa Pobre del Caribe’ en un Modelo de Democracia”.

La obra de progreso y justicia social, parcelas e infraestructura, nuevos hospitales, educación y alfabetización fue impresionante. Todavía hoy, hay admirables testimonios como fruto de las reformas que implantó el PPD. Aún así, no todo fue color de rosa. Sobre la migración, de la UPR se informa en internet:

·         “Para el año 1940, menos de 70,000 puertorriqueños vivían en los Estados Unidos continentales. Diez años después la comunidad de emigrantes se habían multiplicado a 300,000 personas y en la siguiente década ya había alcanzado la enorme cifra de 887,000. Para el 1970 el número de personas nacidas en Puerto Rico o de padres puertorriqueños que vivía en los Estados Unidos, alcanzaba la cantidad de 1.4 millones de personas. En 1975 esa cifra subió a 1.7 millones. Se dice que fue la ciudad de New York el primer hogar para millones de inmigrantes al país, que se convirtió en el nuevo hogar para la llegada masiva de ciudadanos estadounidenses de otras partes, siendo ellos los puertorriqueños y los negros que venían de los estados del sur de los Estados Unidos”.

La gran pregunta es: Si había tanto progreso en la Isla, ¿por qué la masiva emigración? Los más críticos indican que la estrategia gubernamental fue precisamente bajar los niveles de desempleo y proyectar progreso con las vías de emigración y de enviar al ejército. No se habla mucho de los padres que enviaban a los hijos al ejército pensando en beneficios y oportunidades (mi padre fue uno de esos que entró al ejército).

En todo caso, la suma de factores no daba margen al nacionalista mensaje radical, de violencia y sin garantías de dar algo mejor al país. El que los puertorriqueños (y habitantes de otros países) vean hacia Estados Unidos como un mejor destino en un escenario de cambio, confirma que no hay margen para el mensaje de separación.

Ciertamente el proceso constitucional que dio origen al ELA fue democrático y ejemplar. El resultado ha sido tan bueno, que hasta estadistas han indicado que de lograrse la Estadidad, se mantenga la actual Constitución para el estado de Puerto Rico. Las expresiones judiciales e internacionales que validan al ELA son contundentes. Puerto Rico afianzaba lazos con la gran potencia triunfante en la Segunda Guerra Mundial.

Para la década del ’50, grande es el desarrollo artístico, literario y cultural. En lo musical, Felipe Rodríguez ejemplifica los estilos de gran contenido. Es en 1955 que surgió el Instituto de Cultura Puertorriqueña.

El extremismo destructivo no es reflejo de la identidad puertorriqueña. Sea el recuerdo de un ataque, lección para recordar que no procede la ruta cainista y destructiva, y que toda persona que opta por hacer y sembrar el bien, es instrumento de Dios y canal de bendición. Dios ilumine a todos.

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