sábado, 6 de agosto de 2011

Para reflexionar...

Para reflexionar:



De lo que no se quiere hablar es de lo que más hay que hablar. Veamos:



Dice una reseña periodística de ayer viernes 5 de agosto de 2011: “El juez federal José A. Fusté ordenó esta tarde que se le embargue al municipio de Adjuntas la cuenta del Banco Gubernamental de Fomento, en la que tiene dinero para obras permanentes y de otras instituciones bancarias en las que también tiene depositado dinero. El juez dijo que se embargarían $4.025 millones, más intereses, para pagar la demanda de discrimen político contra 62 ex empleados del Municipios, todo ésto después que no se concretara  un acuerdo preliminar entre las partes, al que se había arribado más temprano. El municipio expresó objeciones al lenguaje del acuerdo aunque lo iba a firmar, pero molesto Fusté lo dio por muerto”. Veamos todo eso con cuidado.



Según ese reportaje, el origen de la controversia es el discrimen político, que es uno de los temas que en el país no se quiere tocar. ¿Por qué ocurre el discrimen político? Es evidente que el aumento de penalidades no ha sido efectivo disuasivo para frenar casos de discrimen y de corrupción. ¿En qué medida eso nos enseña que el aumento de penalidades no es la solución única y perfecta en la lucha contra el crimen y para enfrentar problemas sociales como la violencia en el hogar?



¿En qué medida el discrimen político es reflejo de la gran necesidad de un mejor modelo socio-económico? ¿En qué medida la corrupción no es cuestión de instituciones, sino de individuos ante el pecado y la tergiversación de valores, fines e ideales (no es malo prosperar porque Jesús dijo que vino para que tengamos vida en abundancia; es malo prosperar por lo equivocado)? Todo eso trasciende lo de status, ya que ninguna fórmula de status es varita mágica ni funciona a cabalidad en un país dividido y confrontado; y ciertamente hay que superar lo que hace del empleo de gobierno y el padrinazgo político una vía de supervivencia que alimenta los peores instintos y7 fomenta el discrimen político y de todo tipo. ¿En qué medida eso nos coloca en una guerra civil no-declarada? Ciertamente hay que poner esos y otros puntos sobre el tapete para diseñar un nuevo modelo de desarrollo socio-económico.



Desde el aspecto administrativo, sería sencillo atacar al Alcalde, pero hay que ver más allá: ¿Era él, el mejor candidato a Alcalde? ¿Qué obliga a respaldar a candidatos aunque a conciencia se entienda que no son los mejores? Ahí se fusionan dos factores: 1) El fanatismo político, y 2) la manipulación del tema del status político para fines de amarrar votos con fines que no siempre son por lo mejor para el país (es triste cuando se emplea el tema del status para forzar una “lealtad partidista”, desviar la atención de ciertos temas y para que no se pase juicio detallado sobre la calidad de los candidatos). 



Ciertamente la consideración partidista debería tener un contenido y estilo que sea más que la del fanatismo por un equipo deportivo, porque se trata de dar un mandato de cuatro años para administración y gobernar. Eso debe separarse del tema del status, ya que al momento de votar en la elección de cada 4 años, no se vota por ideales o ideologías de status, sino por lo administrativo y gubernamental. Veo que la intensidad de la campaña latina, se sazona en la Isla con la medida en que se depende demasiado de quien gobierne para lograr unas metas. Todo el que estudia, todo el que desea trabajar y todo empresario, debería poder lograr sus metas constructivas y votar cada 4 años en paz por los verdaderos issues, sin depender de candidatos y partidos. ¿En qué medida hay quienes se benefician de esa dependencia esclavizante y limitante? Eso en sí, es tema propio para análisis detallado aparte. 



Para efectos de seleccionar a candidatos, la votación más importante es la primaria. Más allá de eso, procede recordar que en Puerto Rico, la autonomía municipal se basa en que el organismo de gobierno más cercano al pueblo es el organismo municipal. Por eso, veo a ese organismo como lo más distanciado de las controversias ideológicas y de status, ya que comunidades y ciudadanos se enfocan en los temas que más directamente les afectan su calidad de vida.



Por eso, aunque para el 2012 contemplo votar Popular, considero que hace falta que llegue a la Isla un futuro en que en las papeletas municipales, pueda haber la opción de excelentes movimientos municipales. No me refiero a mogollas o a movimientos para hacer daño a los partidos mayoritarios o para adelantar causas ideológicas en forma solapada, sino a movimientos enfocados en administrar con excelencia en el nivel municipal. Algo así, para que funcione bien y perfeccione la democracia, debe estar fuera del tema de status y no haría daño a las franquicias de los partidos de nivel nacional. Habrá que educar para que ese futuro llegue en su buen tiempo.



Sobre la naturaleza del ELA, existe en la Isla el concepto de doble protección constitucional: mediante la Constitución del ELA y la Constitución de EEUU. Así es el pacto. He escrito y explicado que “el ELA no es colonia, el ELA se Puerto Rico”. Veo necesario dialogar sobre las áreas del pacto que requieren mejoras. Veo que la mejor forma de atender el tema del status político, está en sacarlo de la mesa de partidos y candidatos, y colocarlo en el carril democrático de una Constituyente. La forma en que se logró una Constitución mediante una Constituyente fruto de la voluntad del pueblo y el libre ejercicio democrático, es prueba de que ese mecanismo funciona. 



Los que alegan que sufrieron discrimen en el caso de Adjuntas, recurrieron legítimamente a un foro a validar sus derechos como ciudadanos americanos. Ese derecho lo tienen todos los ciudadanos indistintamente de sus ideologías. No buscaron validar sus derechos para ir en contra del ELA, sino para ir a favor de sus derechos. Así, pienso que esa doble protección constitucional, debe plantearnos dos temas de los que no se quiere hablar: 1) la desconfianza en los foros judiciales locales (por eso va en aumento el recurrir a foros federales), y 2) la necesidad de educar para que igualmente, todo caso de crimen de odio sea debidamente canalizado en los medios que validen el primer derecho a la vida.



Es vital pensar y ver más allá. En esa línea, en mis espacios en internet, he comenzado una serie para tocar los temas de los que no se quiere hablar (como el de las promesas a Dios), ya que de lo que no se quiere hablar, es de lo que más hay que hablar. Dios ilumine a todos en la Isla del Cordero.

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