martes, 10 de enero de 2017

En la controversia sobre el Bono de Navidad, hay problemas de fondo.

No es nueva la idea de que la forma de estimular a la economía, es recortar beneficios a los trabajadores para ser “competitivos”. No se dice en esa teoría, que hay en esta sociedad a quienes nada se les regatea. El gran error de esa teoría es que fomenta inequidad, injusticia, le resta a la productividad al fomentarse desmoralización y afecta seriamente al desarrollo económico por la vía de escasez y endeudamiento.

En el debate sobre el tema del Bono de Navidad, veo factores de fondo:
·         La presión de los empresarios a los gobernantes para recortar beneficios y conquistas laborales (lo que puede estar atado al inversionismo político).
·         La enraizada cultura empresarial del país que busca sacar el máximo del empleado y trabajador, y darle lo menos posible en beneficios.
·         En los peores casos, se manipula lo religioso para que la persona dé gracias por tener un Bono limitado, o por tener un sueldo en los casos que no recibe Bono.

Cuando se busca todo tecnicismo para dar el menor Bono de Navidad o no darlo, veo en eso los peores instintos que desmoralizan, desvirtúan y hasta corrompen. Es hiriente cuando -al estilo de lo censurable del limitante insularismo- se tergiversan conceptos para fomentar un selectivo conformismo (que justifica restarle a muchos y nada regatearle a unos pocos), manipular y establecer que hay que agradecer el sueldo limitado o el bono recortado (en vez de afirmar méritos y apoyar a los trabajadores y a quienes tanto se esmeran y perseveran honestamente).

En 1969, el gobernador Luis A. Ferré promovió la legislación de Bono de Navidad. En ese cuatrienio, el Presidente del Senado era Rafael Hernández Colón. En el libro “Vientos de cambio” de Hernández Colón, establece lo siguiente:
·         “Se aprobó el  proyecto  del  bono  de Navidad de Ferré y se extendió su beneficio  a los empleados municipales y a los de corporaciones públicas”.
La buena idea de justicia pudo más que cualquier diferencia, por lo que es triste cuando el bono no se concede, o se concede en forma reducida. Reducir o no conceder el Bono de Navidad, no fomenta que el país pueda recuperarse. El tema es reflejo de la crisis actual. Buscar dar el Bono debe ir de la mano con el fin superar la crisis en la base de una sociedad grande por su sentido de Patria Con Progreso Para Todos.

Para que Puerto Rico alcance nuevos niveles de desarrollo integral y progreso ejemplar, necesita una nueva mentalidad y conciencia empresarial y administrativa: Se debe fomentar la productividad y el entusiasmo que forja los logros de toda empresa, mediante el mas justo y mejor salario y los mayores beneficios. La humildad no es conformista, no avala abusos y potencia lo correcto. El agradecimiento no es para justificar miseria e inequidad y se engrandece en lo digno que hace a mejores seres humanos y fortalece a todo un pueblo. 



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