viernes, 20 de enero de 2017

La política y la religión no mezclan.

Es noticia que el Senado reabrirá la “Oficina de Base de Fe” y la misma será dirigida por el Rev. Ricky Rosado. Además, el sacerdote Carlos Pérez recibió un contrato con la Cámara de Representantes (indicó Pérez que el contrato es por $1.00).

Tomando en cuenta que ambos líderes religiosos tuvieron mucho protagonismo en el pasado cuatrienio en contra de las iniciativas de equidad y derechos humanos, el protagonismo que desarrollan en la actual administración gubernamental no luce bien. Ciertamente la política y la religión no mezclan.

De quienes asumen la vocación de mayor consagración se espera más. No es lo mismo la disposición de aconsejar al nivel gubernamental y a toda persona, que buscar ser parte de un dirigismo impositivo que olvida el principio de que todos somos hijos de Dios.  

Se ha confirmado que el activismo desarrollado en el pasado cuatrienio invocando que era “por la familia”, no fue por la familia. Se confirma que vivimos tiempos atípicos; en que es peligroso para la convivencia democrática que puedan influenciar en las políticas públicas quienes se destacan por dividir y tratar de imponer unos criterios a toda costa.

Eso de vivir tiempos atípicos, se puede tomar en lo positivo para buscar mejores formas de ver y hacer las cosas. Se confirma que se ha fallado cuando no se ha dicho la verdad a las congregaciones y al país. Siento empatía hacia los maltratados por no decir “Amén” a ciertos estilos y mensajes; hacia quienes no han tenido otra opción que dejar roles ministeriales, o incluso no congregarse o asistir solo el domingo.

Afortunadamente no todo el liderato religioso falla. Quienes cumplen bien y honran la vocación de mayor consagración, merecen pleno apoyo. Quienes fallan y manipulan, necesitan su Damasco y asumir responsabilidades dignamente. En verdad se necesita discernimiento y progreso con equidad en la Isla. Dios ilumine a todos.

·         “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.
Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?
Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.
No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.
Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.
Así que, por sus frutos los conoceréis.” --San Mateo 7:15-20




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