martes, 1 de diciembre de 2015

Contrastes en busca de buena sabiduría y sana convivencia.


·         La humildad reconoce la realidad humana y busca crecer con prudencia; la arrogancia opta por estilos impositivos, busca manipular por satisfacer agendas particulares y apetitos desmedidos y no tolera el desprendimiento y la diferencia de opinión.
·         La correcta seguridad en sí mismo fomenta el diálogo y busca lo salomónico al unir lo mejor de todos; la soberbia se mofa de los demás y busca desacreditar a quien lleve otra perspectiva por temor a perder o incapacidad de convencimiento.
·         El intelecto trascendente, hace patria desde la edificante autoestima, armoniza y crea buenos legados; la mente encerrada y cainista carece de amor patrio, no canaliza bien las energías, ve a los demás como instrumentos en vez de respetar y fomentar la dignidad y realización de todos y juzga desde lo que carece.  

Nadie tiene el monopolio de la verdad y cada cual tiene una parte de la verdad. Por lo tanto, procede la humildad y comprender que todo lo mejor del ser humano nace y se manifiesta desde la conciencia que todos somos hijos de Dios; todos compartimos la misma naturaleza humana en el mismo planeta.

·         “Cada lágrima enseña a los mortales una verdad”. --Platón
                    
·         “La verdad es hija de Dios”. --Refrán





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