sábado, 21 de marzo de 2015

El tema del matrimonio homosexual es un tema de validación de derechos para todos, no de privilegio a unos pocos.

El que el Gobierno de Puerto Rico adopte una postura cónsona con una perspectiva judicial que amplía derechos, es algo bueno, grande, salomónico y –sin menoscabar el principio de separación de Iglesia y Estado— a tono con la Palabra:
·         “Reposará en la estepa la equidad, y la justicia morará en el vergel; el producto de la justicia será la paz, el fruto de la equidad, una seguridad perpetua”. --Isaías 32:16-17
                   
Ante el tema del matrimonio homosexual, la solución es simple: Que la pareja de hombre-mujer, pueda seguir contando con las vías de matrimonio en el foro civil y en la congregación de su preferencia. Que la pareja homosexual pueda contar con la vía del matrimonio en el foro civil (foro judicial); y que se respete el derecho del liderato religioso que estime inaceptable el avalar y bendecir tal unión.
                                   
Plantear si se está a favor o en contra del matrimonio homosexual es una trampa. Me recuerda a quienes le preguntaron a Jesús si era lícito pagar el tributo al César. El fanatismo religioso buscaba colocar a Jesús en una trampa en que perdiera de todas formas (si apoya al César se ubica en contra de su pueblo y raíces, y viceversa).
                                                
Sin embargo, Jesús enseña a buscar lo salomónico. En Marcos 12:15-17 dice:
·         “Mas él, percibiendo la hipocresía de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis? Traedme la moneda para que la vea. Ellos se la trajeron; y les dijo: ¿De quién es esta imagen y la inscripción? Ellos le dijeron: De César. Respondiendo Jesús, les dijo: Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. Y se maravillaron de él”.
                                                
Reitero que plantear si se está a favor o en contra del matrimonio homosexual es una trampa; Jesús enseña a buscar lo salomónico. Eso salomónico se logra en pasos de fe con acciones constructivas.

El tema del matrimonio homosexual es un tema de validación de derechos para todos, no de privilegio a unos pocos. En la medida que se validan derechos en la base del respeto al derecho de cada cual a buscar su bienestar e integral desarrollo que incluye ideologías, valores y progreso, se valida el crecimiento y armonía de todos.

El país NO le ha dado la espalda a Dios. Quienes le han dado la espalda a Dios son quienes se desvían de honrar la vocación de mayor consagración por otras agendas. Ante los problemas del país, se necesitan soluciones salomónicas que infundan paz integral. Hay esperanza en el creciente apoyo a la equidad.

El país se va salvando día a día desde la decisión de cada alma de aportar a la paz y la armonía. El ser heterosexual y creer en Jesucristo, me convoca cada día a buscar ser mejor ser humano. Todo lo mejor del ser humano nace y se manifiesta desde la conciencia que todos somos hijos de Dios. Dios ilumine a todos.

·         “Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas”.
--Mateo 22:36-40      




                                    




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