lunes, 16 de marzo de 2015

La película “Son of God” comienza al terminar...

En el 2014 vi la película “Son of God”; es buena y la recomendé. Eso tiene vigencia. Es cierto que la película sigue unas imágenes tradicionales, no siguió del todo al contenido bíblico y no incluyó importantes palabras de Jesús, pero no se pierde la esencia. La multiplicación de panes y peces, el milagro de sanidad y el mensaje salvífico, nos recuerdan lo que dice Jesús en Juan 10:10: “El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia”.

El gran mérito de la película “Son of God”, es recordarle a la humanidad en tiempos retadores, que hay luz. Para profundizar más en Jesús, recomiendo películas que logran presentar a Jesús en dimensiones más completas:

·         La película “The Gospel of John” es excelente porque presenta cada verso del libro de Juan en forma íntegra y total, lo que permite ver todo en contenido y contexto.

·         La película “The Gospel Of Matthew” es excelente al ser fiel al relato bíblico y presentar un Jesús cercano al pueblo, con gozo y sentido del humor.

·         “La película “The Passion of the Christ” es excelente para comprender mejor lo que significa la flagelación y la crucifixión. Es una película que ha sido criticada precisamente por ser muy buena película, ya que la realidad histórica y redentora jamaquea conciencias y corazones, y supera los meros ritos e imágenes.

Cumplo con recomendar unas películas, pero procede recordar que el cine tiene libertad e hacer cambios por fines dramáticos. La película “Son of God” tiene buenos efectos y presenta ilustraciones de cómo eran los grandes templos y la ciudades, pero también es objeto de cambios.

Ante toda película sobre Jesús, surge una pregunta: ¿Cómo fue realmente Jesús  en lo físico en el mundo? ¿Fue rubio con ojos azules o tuvo los rasgos que caracterizan a los hombres de la zona geográfica en donde nació y se formó? ¿Era normal o estaba siempre con misticismo? La imagen de una pintura de Jesús que incluye el libro “Heaven Is for Real” y la versión de Jesucristo en la película "The Gospel According to Matthew", son al extremo similares, prácticamente idénticas. No tiene que generar conflictos esa realidad; y las imágenes no tienen que ser una copia fiel y exacta la una de la otra en todo detalle para que se confirmen unas líneas y una inspiración en común. Con sinceridad, veo dos imágenes iguales.

Es válido pensar que la pintura se hizo luego de ver la película y/o que se establecieron algunas diferencias para que no fuera tan obvio el modelo (nada de fraude tiene eso en sí; la grave falta estaría en negarlo de ser cierto o en no tolerar que puede ser así).
Es válido también pensar que la pintura y la película, al igual que otras imágenes, reciben una guía sobrenatural para superar las ideas tradicionales de un Jesús al extremo diferente a la naturaleza humana.

Es sabio tener los ojos bien abiertos y analizar con sumo cuidado, ya que cuanto más se puede razonar, más es de Dios. En las imágenes mencionadas, es notable el factor común en la simpatía, la barba poblada, el pelo que no llega hasta los hombros y los rasgos definitorios. Nada malo o pecaminoso hay en reconocer una influencia común. Profundizar en lo que une a ambas imágenes es positivo al fomentar el intelecto y la capacidad para separar al grano de la paja.

Es evidente la búsqueda de presentar al Jesús real, a tono con el tiempo y el clima de los lugares en donde estuvo. Dos imágenes iguales en inspiración, en líneas definitorias, y en el mensaje de paz y plenitud. Sea el Señor real en lo que creamos, amemos y vivamos. Todo lo mejor del ser humano nace y se manifiesta desde la conciencia que TODOS somos hijos de Dios. La Equidad es buena y agrada a Dios.

Para buscar mejor a Jesús, nada sustituye la lectura de la Biblia y permitir que el Espíritu Santo imprima las más sublimes y correctas imágenes en lo más íntimo del ser; para vivirlo y transmitirlo constructivamente, ser de verdad bendecidos y bendecir. Jesús es revolucionario y ser cristiano es ser revolucionario.

Ser “cristiano” no es religión, un género musical o una marca comercial. Ser “cristiano” no es ser perfecto o inmune a lo que afecta al mundo. Ser “cristiano” es ser creyente; lo que infunde una naturaleza revolucionaria al palpitar, al ver, creer, pensar y hacer. Adelante en la vida como sabia, heroica y victoriosa causa de amor. 











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