martes, 29 de noviembre de 2016

“Un dictador ha muerto”.

Dos citas correctas:
·         “Un dictador ha muerto”.
·         “La muerte de Castro debería ser la muerte de cualquier persistente creencia de comunismo como una distintiva y benéfica forma de organización económica. Pero, en vez de eso, ha sido usada como la oportunidad para celebrar a ‘un campeón de la justicia social’. Eso no debería plantearle dudas a la izquierda. Debería ser una fuente de vergüenza
John McTernan tiene razón en ese análisis.
                                  
Observación: Se va generalizando el libreto de estigmatizar a quien no enaltece a Fidel Castro como que no lee, tiene fanatismo, o no sabe de historia. La realidad es todo lo contrario. Eso confirma la intolerancia, fanatismo, soberbia y arrogancia que ha caracterizado y sigue caracterizando a la ideología y al régimen que tanto daño ha hecho en el suelo cubado y a generaciones.

Conclusión: Para toda alma que busque entender, la evidencia es clara: Fidel Alejandro Castro Ruz fue abogado, doctor en Derecho Civil y licenciado en Derecho Diplomático. En sus discursos evidenciaban una gran formación cultural, pero fue su lado revolucionario y comunista lo que marcó su huella en la historia. Murió Fidel Castro, dejando heridas, fracasos, logros y esperanzas:

Fidel Castro logró mantener sus ideas y no ceder ante presiones e influencias externas, pero el precio de destruir hogares, violentar derechos humanos y cometer asesinatos es demasiado alto. Evidencia de esos crímenes contra la humanidad, está en los fusilamientos en masa y sin el debido proceso promovidos por Fidel y el Che Guevara, avalados por juicios revolucionarios llevados a cabo por la “Comisión Depuradora”; primero contra personas asociadas con el régimen de Batista y luego contra opositores. Entre enero y abril de 1959, alrededor de 1,000 fueron juzgados y de esos, 550 fueron fusilados. La política era perseguir y silenciar a todo el que pensara diferente. De esta forma, ejemplificaron que el perseguido que persigue, es peor que quien persiguió primero. La soberbia no fue buena consejera y esa política siguió.

En términos políticos, la revolución cubana triunfó porque nunca fue posible derrocar a ese régimen. En términos humanos, la revolución cubana fracasó por la sangre derramada y los daños irreparables. El hecho de que en tiempos más recientes Cuba se haya abierto más hacia Estados Unidos, el capitalismo y el mundo, confirma que su modelo socioeconómico centralizado en el Estado fracasó, que el capitalismo es superior a los extremismos y que se necesita un nuevo nivel de progreso integral con equidad, libertades y derechos humanos.

Fidel Castro murió, pero la lucha no ha terminado aún… Adiós a Fidel. Bienvenida a la nueva conciencia. 








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