Al darse el 18 de diciembre de 2013 la noticia del fallecimiento de Daisy
Silvagnoli, recordé que mi primera campaña activa fue en 1984. Tras el
resultado electoral adverso para el PPD en 1980, fue particularmente complejo y
retador en el cuatrienio de 1981-84, vigorizar al PPD en Ponce; en tiempos en
que se iba señalando que Ponce era PNP y no había forma de ganar.
Con esa teoría, la Ciudad Señorial cayó en abandono y deterioro.
Afortunadamente se contó con la capacidad y liderato de Rafael “Churumba”
Cordero Santiago como Delegado Presidencial, para desde las base desarrollar
una ejemplar reorganización.
Para 1984, el doctor Raúl Ramírez presentó a la educadora Daisy Silvagnoli
como parte de su equipo para la Asamblea Municipal (hoy llamada Legislatura
Municipal). Silvagnoli le daba a la campaña y
al contacto con el pueblo en caminatas y actividades, una gran dosis de
atención humana y profesionalismo. Ella convertía la dinámica política en un
gran salón de clase, lo que era muy edificante.
A raíz de la Victoria Popular en 1984 y el significativo avance del Partido
en Ponce, Daisy llega a ser Churumba llega a ser Administrador de ADT y Daisy
llega a ser Directora Regional de ADT. Ambos se destacan en el trabajo de
enderezar una agencia que había sido empañada por mala administración y
corrupción.
Para el cuatrienio de 1985-88 comenzó la implantación del Plan Ponce en
Marcha y Churumba estableció que no era cierto que Ponce era PNP, que había una
tradición autonomista y que se podía ganar. La victoria de 1988 coronó los
grandes esfuerzos de años y Daisy comienza su legado como excelente Legisladora
Municipal.
Ante unos recuerdos que resumo en las palabras anteriores, reconozco que se
echará de menos el toque especial de Daisy Silvagnoli, pero gana la eternidad
una nueva luz. Ella supo vivificar las lecciones del Supremo Maestro y Redentor
y la perspectiva de Patria-Pueblo de Luis Muñoz Marín y Churumba Cordero.
Dios dé gozo eterno a Daisy y paz a sus familiares. Dios ilumine a todos
para crecer y fructificar en el fomento de los más admirables valores y la
capacidad de diferir con respeto y encontrar soluciones salomónicas, que tan
bien ejemplifican almas como quien en vida se llamó Daisy Silvagnoli.
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“Y quiero que se acuerden de esto mientras vivan: Que
nunca es más hermosa una mujer, que cuando defiende el derecho de su pueblo, sue
libertad, su pan, su tierra”. --Doña Inés Mendoza de Muñoz Marín
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“Le dijo Jesús: Yo soy
la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá
eternamente. ¿Crees esto? Le
dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has
venido al mundo”. --Juan 11:25-27
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