martes, 6 de enero de 2015

El Día de Reyes es también de los envejecientes.

El Día de Reyes es fiesta de niños, y para volver a ser niños. En las alegrías, gratos recuerdos y lecciones formativas, recordemos la atención y abarcador cariño que merecen las almas en la edad dorada. Así se une y edifica a generaciones.

Las culturas más admirables del mundo y de la historia, tienen en común que se valora y respeta a los mayores. Los milagros que está obrando Dios en personas mayores confirman que quienes dan énfasis desmedido en la juventud están tomando una ruta contraria a la señalada por el Altísimo. El mensaje es contundente para sembrar y hacer el bien: NO al discrimen por edad, Sí a potenciar generaciones.

Recordemos que envejecer es realidad compartida por todos y dar amor con madura y sana conciencia es llamado común a todos. Honremos al Supremo Creador con una existencia sin crueldad o ciegos egoísmos, que fructifique en la igualdad humana, dignifique y edifique consagradamente. Adelante con sensibilidad y trascendencia. Adelante en la vida como sabia, heroica y victoriosa causa de amor.


                                                                    

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