domingo, 19 de abril de 2015

La película “I'm In Love With a Church Girl” confirma que el verdadero amor supera estereotipos y fronteras, y rompe moldes constructivamente.

En el inicio de la película “I'm In Love With a Church Girl”, se dice que es basada en una historia real, lo que es muy bueno. Ojala que las libertades creativas para hacer cambios en historias y libretos por “fines dramáticos”, no hayan alterado demasiado el drama real y el mensaje edificante a transmitir.
                    
La película presenta a Miles Montego (interpretado por Ja-Rule), quien da un cambio radical a su compleja vida al llegar al Señor por vía del amor con Vanessa León (interpretada por Adrienne Bailon).
                             
El final del nuevo hombre predicando ante la congregación, es todo un nuevo comienzo, pero es propio comprender que un nuevo comienzo no ocurre solo al asumir ese tipo de rol. En toda vocación se puede consagrar mucho.
                                            
La historia de la producción me tocó directamente al recordarme el cumplimiento de la promesa que deseo vivir y por eso, mi decisión que en el sentido de exhortación puede llegar a cada alma que lea estas palabras, es a que se siga perseverando por la más pura e intensa inspiración, y se afirme en la gran base de que el hombre Sí puede hacer Pacto con Dios.

La historia confirma que una persona consagrada puede encontrar el verdadero amor en alguien que no es de su lugar de congregación.

Lamentablemente hay cierto liderato religioso que no está en esa línea y en vez de buscar la plena unión en amor constante y creciente de la pareja, buscan manipular y atar en busca de otros fines particulares. Mucho se necesita de Dios para que uniones quebrantadas y no logradas por eso, reciban nueva redención y den testimonio del milagro de amor perfecto que triunfa en un mundo imperfecto. Así, la película bien entendida, NO se presta para tergiversaciones y manipulaciones.
                                                                             
Voy más allá: Podemos ver unos detalles:
                                                               
·         El estar enfocado en “el mundo” no es sinónimo de bajo mundo, droga, vicios y crimen. Nada buena aporta usar el término “mundo” para juzgar y estigmatizar (recordemos que Jesús no fue perseguido por los que estaban en temas del “mundo”, sino por religiosos). Puede haber acciones legítimas que se ven como entrega al mundo al no dar espacio a fomentar lo espiritual.

·         ¿Por qué no se atiende el tema del hombre desarrollado en “lo cristiano” que se interesa en la mujer enfocada en lo del “mundo”? Los manipuladores rápido responden que se trata de una Dalila, pero la realidad es que Dalila no siempre es Dalila y que el dramático aumento de divorcios es alimentado en buena medida por los religiosos que buscan fabricar parejas en vez de unir sabia y consagradamente.

·         Lo más importante: El identificarse como “cristiano” no siempre es sinónimo de que se vive eso. De hecho, en muchos casos quienes más alardean de ser “cristianos”, carecen de humildad y más alejados están del Señor; ya que el cristianismo no se alardea, se vive y se nota al amar, ser responsables y esmerados en el bien, saber levantarse ejemplarmente en las caídas, dar y promover paz. Ser “cristiano” no es religión, un género musical o una marca comercial. Ser “cristiano” no es ser perfecto o inmune a lo que afecta al mundo. Ser “cristiano” es ser creyente; lo que infunde una naturaleza revolucionaria al palpitar, al ver, creer, pensar y hacer.   

Es evidente que de lo que no se quiere hablar, es de lo que más hay que hablar. Por eso, partiré del tema de la película para profundizar un poco:

La historia de Dalila y Sansón se encuentra en el Libro de los Jueces de la Biblia. Dalila fue contratada para descubrir el secreto de la fuerza de Sansón. Logra descubrir el secreto y lo despoja de su fuerza al cortarle las trenzas de su cabello.
Al final, Sansón logra reconciliarse con el Señor y vencer antes de morir, pero al día de hoy se sigue viendo la imagen de Dalila como símbolo de tentación. Se emplea para advertir al hombre que no sea seducido por lo que no conviene.
                   
Es loable el buscar que no se caiga en tentación, pero es repudiable que se tergiverse el mensaje bíblico para manipular a las personas y presentar erróneamente a la belleza física como signo de vanidad o mal. Afortunadamente  “I'm In Love With a Church Girl” rompe con eso al presentar a una joven atractiva como cristiana, rompiendo el estereotipo de descuido y el egoísmo de que debe ser aceptada como sea (sin espacio alguno para la amplia introspección y el crecimiento y mejoramiento integral).

Aunque se pueda decir que la belleza está en los ojos de quien observa y que la belleza completa es compleja y nace del alma, la realidad es que la Belleza es Obra de Dios. NO es imposible que haya en la mujer la perfecta y armoniosa combinación de la belleza externa y la interna.

Gracias a Dios se ha ido superando el estereotipo de que no la belleza externa no armoniza con la belleza interna que da luz, sirve bien y agrada a Dios. En la Biblia, Ester es ejemplo de belleza física con fe, dignidad y valor. La Palabra lo confirma:

·         El contenido de Proverbios sobre “la mujer virtuosa” nos recuerda que no procede olvidar la humildad, que al perder valores se convierte en vanidad; que no se tome para fomentar descuido, la auto-adulación y las imposiciones que no son duraderas.

·         El contenido de Cantares nos recuerda que lo admirable no es pecado y que el cuido y fomento de la autoestima da nuevos niveles al amor y la consagrada pasión que redefine la belleza; que no se olvide selectivamente y no se tergiverse.
 
Con justo balance, buscando acentuar todo lo mejor, se enriquece y fructifica la vocación y se logra más. ¡Se Puede lograr el balance perfecto de paz y armonía!

Voy más allá: ¡ALERTA ante quienes buscan fabricar parejas y usan la etiqueta de Dalila; no pensando en fomentar la unión de una pareja en amor para Dios, sino pensando en amarrar personas a un lugar y lograr doble siembra financiera!
Dalila no siempre es Dalila; hay veces que los trucos, las tentaciones, las manipulaciones y las seducciones vienen de otro lugar.

¿Cómo son las historias reales en la línea de la película “I'm In Love With a Church Girl” en Puerto Rico? ¿Por qué no se quiere hablar del testimonio del hombre enfocado en “lo cristiano” que logra unirse con la mujer que ama (aún estando ella enfocada en “el mundo”), en base a cumplir él una promesa (un pacto con Dios)? ¿Cómo es la diversidad de testimonios reales de amor con poder revolucionario en nuestras comunidades, barrios, parcelas, urbanizaciones y residenciales públicos? Que la película fomente el presentar los testimonios con Luz del Supremo Origen de Amor.

                             



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