martes, 5 de enero de 2016

En la víspera de Reyes: Tres sabios superan fronteras...

Uno de los más tiernos y forjadores recuerdos, es ver con ilusión a tres estrellas. Al son de “los tres santos reyes, los tres, y los tres…”, generaciones han celebrado esta festividad con gran emotividad, y en algunos casos hasta con promesas. El que atesorara también la tradición de Santa Claus, no les restaba a los Reyes. Sigo en esa conciencia salomónica que se acentúa con la madurez. Solo mentes confundidas o enfermas, pueden insistir en el cainismo, la ideología en forma de esclavitud, la contienda y el limitante insularismo, ante lo que inspira amor y concordia.
      
La fiesta de Reyes es una tradición cultural, y es mucho más que eso en su esencia de fe y multicultural que supera fronteras. Es una lección de adoración al Rey de Reyes. NO es para fomentar lo anacrónico, lo religioso y de mero ritual, o las controversias y diferencias ideológicas, ya que el Príncipe de Paz vino al mundo para que tengamos “vida en Abundancia” (Ver San Juan 10:10), con un mensaje redentor para todo el mundo (Ver San Mateo 28:16-20). Somos llamados a entender, crecer y fructificar.
                
·         En relato bíblico en San Mateo 2:1-12 dice: “Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta: Y tú, Belén, de la tierra de Judá, No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, Que apacentará[a] a mi pueblo Israel. Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella; y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore. Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño. Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino. Es poco lo que el Evangelio de Mateo menciona sobre los Magos de Oriente. En particular, no menciona un número específico de ellos aunque sí se menciona que entregaron tres regalos. Nacido, pues, Jesús en Belén de Judá en los días del rey Herodes, llegaron del Oriente a Jerusalén unos magos diciendo: «¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer?».”

El relato no indica los nombres de los magos ni cuántos eran, pero sí identifica los géneros de regalo. Lo de “abriendo sus tesoros”, nos indica que no dieron pequeñas cajitas o “souvenirs”, sino Todo Lo MEJOR. Ahí está la gran lección de honrar cada día al Altísimo con todo lo mejor de lo que se es capaz, en que lo que mejor defina a uno sea lo que uno viva y consagre con fe, sabiduría, visión, honor, amor y valor.

El término “magos” no se refiere ahí a “hechiceros”. El término “magos” se refiere a “hombres sabios” u “hombres de ciencia” (así se les llama en diversas versiones de la Biblia en inglés). No fueron reyes y NO son divinidades a las cuales rendirles culto o pleitesía. Lo más importante es el verdadero amor y la Biblia es clara:

·         “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo…” (1 Timoteo 2:5).

·         “Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y de los que en la tierra, y de los que debajo de la tierra…” (Filipenses 2:10).

·         “Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.” –1 Juan:4:7-8

No es cuestión de religión y apariencia, sino de relación y esencia. Al, celebrar una de las más bonitas tradiciones con esencia cristiana, que domine la sana conciencia, que se aproveche para educar y formar bien, y que al celebrar, no olvidemos la empatía y solidaridad con quienes sufren, a tono con lo que dice el Señor en Mateo 25:31-46

·         “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna".
                            
Crecemos al volver a ser niños a la altura de lo que agrada al Señor y fructifica. Dios ilumine a todos en la vida como sabia, heroica y victoriosa causa de amor. 

·         “Pero vendrá la hora y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad. Porque también el Padre busca a tales que lo adoren. Dios es espíritu, y los que le adoran, deben adorar en espíritu y en verdad". --San Juan 4:23-24
                            
·         “Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe. Asimismo también Rahab la ramera, ¿no fue justificada por obras, cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino? Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta”. --Santiago 2: 17-26








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