miércoles, 9 de octubre de 2013

Hoy la justicia que RHC merece, es la justicia que Puerto Rico necesita.


En año electoral, el mes de octubre es crucial por la intensificación de la campaña, los mensajes, los adiestramientos al equipo electoral y las concentraciones. Recuerdo que para la campaña de 1984, Manuel rivera Matos escribió un texto publicado en el periódico, titulado “La justicia que RHC se merece”.

 

En ese texto, se abonó para ver con justicia la trayectoria de Rafael Hernández Colón. En parte dice: “Como cuestión de justicia histórica, Rafael Hernández Colón es una de las personalidades más representativas y descollantes de la nueva generación puertorriqueña, que sucedió a la generación fundadora del PPD que bajo el liderato de don Luis Muñoz Marín puso en marcha un vasto programa de reformas económicas, educativas, culturales y políticas que transformaron la vida colectiva de Puerto Rico”.

 

Se dio el triunfo Popular en 1984. El mandato a la administración Hernández Colón se prolongó de 1985 a 1992. Hubo renacer económico, obras y reformas. Se pueden mencionar logros como mantener la Sección 936, el establecimiento del Plan Ponce en Marcha (como gran modelo para el desarrollo de los municipios con el fortalecimiento de su patrimonio), la aprobación de la Reforma Municipal (para perfeccionar la democracia desde el nivel de gobierno más cercano al pueblo), la edificación del Centro Cardiovascular de Puerto Rico y del Caribe, y tantas otras obras.

 

Es significativo que para 1992, expresó Hernández: “Yo quisiera ser recordado, no por nada en particular, sino como una persona que tuvo y tiene una gran fe en la capacidad del pueblo puertorriqueño”.  Cumplido su deber en la vida pública, pudo dedicarse a los asuntos privados a que tiene legítimo derecho, pero optó por armonizar la perseverancia en sus ideales, con la madurez del pensamiento que trasciende y sigue aportando desde ese nivel.

 

Como educador con vocación, Rafael ha seguido aportando con mensajes, textos y libros. El viernes 8 de junio de 2012 se llevó a cabo la graduación de la Universidad Central de Bayamón. En su mensaje que superó los estereotipos asociados a los mensajes de graduación, el licenciado Hernández Colón afirmó que “solo el presente nos pertenece”. Dijo que los valores nos definen como personas y como pueblo y que el futuro se hace en el presente, “hoy, aquí, ahora”, que para cada uno es el momento porque “solo el presente nos pertenece”.

 

Con la voz que hace del lugar un gran salón de clase, exhortó a que como personas y como país atesoremos nuestra identidad y procuremos el progreso, no desde la individualidad egoísta, sino desde la solidaridad generosa; “solo el presente es nuestro y es el presente que hace futuro”.

 

Hoy la justicia que RHC merece, es la justicia que Puerto Rico necesita. Es la justicia de agradecer y valorara la voz con sabiduría, y apoyar a instituciones educativas como la Fundación-Biblioteca que honrosamente tiene el nombre de Rafael Hernández Colón. Es la justicia que fomenta un mejor país con equidad. 

 

Vivimos tiempos retadores y el país nos necesita a todos. Son tiempos en que más se necesita la inspiración fundadora al nivel enseñado por Luis Muñoz Marín. Son tiempos en que hay que aprender de la lección bíblica de que un hogar dividido no puede progresar; y de la lección de civilizaciones que prosperan en lo salomónico que toma en cuenta a los forjadores, fomenta el intelecto constructivo y potencia todo lo mejor.

 

Mucho se necesita aprender del Rafael líder que levantó una causa de pueblo. Mucho se necesita aprender del Rafael gobernante que daba estabilidad y visión al país. Mucho se necesita aprender del Rafael que fomenta el diálogo, el respeto, el armonizar generaciones y el coincidir en los puntos en común que hacen patria. Sobre todo: Mucho se necesita aprender del Rafael que persevera en pos de vivir el cristianismo.

 

La justicia que RHC merece, es la justicia que Puerto Rico necesita para crecer. Esa justicia a quien desde la perspectiva mayor no ha sido indiferente, sino que ha buscado aportar desde lo que mejor le dicta su conciencia para su etapa y vocación, es la justicia que humaniza y dignifica. Esa justicia a quien humilde y sinceramente hace el bien en la forma que solo Dios ve, es la justicia que cristianiza en el puro sentido que no es religión, sino relación de alma que vivifica la fe. Dios ilumine a todos. 

 

--Gerardo L. Berríos Martínez

 


 

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