lunes, 21 de octubre de 2013

Recordemos positivamente a Luis A. Ferré.


·         “No hay soledad en el alma si hay riqueza en el espíritu” –Luis A. Ferré.

Luis A. Ferré falleció el 21 de octubre de 2003. Recordar la partida hacia la eternidad de Ferré, es recordar el destino de todos los mortales y reconocer que hay algo del infinito amor de Dios en cada alma que opta por sembrar y hacer el bien. El Museo de Arte de Ponce e iniciativas justicieras como el Bono de Navidad y títulos de propiedad a parceleros hablan del legado positivo de Ferré, pero hay otros dos testimonios:

·         La historia nos dice que cuando Muñoz Marín fue recibido en un evento multitudinario en 1972, el prócer solicitó que no fuera abucheado el entonces gobernador Luis A. Ferré, “por su historia y por su cargo”. Esa lección de respeto y sana convivencia en la Isla que es hogar para todos, es a todas las generaciones (es bíblica la enseñanza de que un pueblo dividido no puede progresar; lo que no implica anular la diversidad, sino explorar en los puntos de divergencia, las áreas de convergencia por el bien común).
·         En la página 2 del periódico “El Reportero” del 13 marzo 1985, aparece el reportaje sobre la histórica reunión del entonces gobernador Rafael Hernández Colón y el ex-gobernador Luis A. Ferré con el secretario del Tesoro de Estados Unidos James Baker, en defensa de la Sección 936, para promover el desarrollo y evitar la pérdida masiva de empleos. Nadie gana en un país estancado y dividido. Dijo Hernández Colón en ese reportaje de 1985: “Agradezco a don Luis Ferré su valiosa colaboración. Esta reunión tiene un carácter histórico para Puerto Rico en la medida en que los dos líderes de partidos adversarios se unen para atender los intereses de todo el pueblo puertorriqueño”. La foto se convirtió en un ícono para generaciones, sobre el patriotismo que une en las grandes causas. Incluso el presidente Ronald Reagan agradeció al gobernador Hernández Colón por el apoyo para “promover la democracia y el progreso económico en toda la región del Caribe”; porque los grandes propósitos superan las diferencias. El cambio hacia la solidaridad y creatividad productiva, dio como saldo de ese cuatrienio, que en el mensaje de estado de 1988 se informó sobre un crecimiento económico que sigue siendo factor aleccionador. Dijo Hernández: “…hoy trabajan 126,000 puertorriqueños más que en enero de 1985; 29,000 de ellos jóvenes… Hemos hecho posible que el Producto Nacional Bruto creciera en 1987 a un ritmo de 5.1 por ciento –mayor que el ritmo de crecimiento de Japón, Alemania, o los Estados Unidos”.

Hoy las hazañas se pueden igualar y hasta superar, si hay visión y solidaridad a la altura de la conciencia de mundo sin fronteras y los adelantos creativos del siglo 21.


Dios emplea los medios que El desea para responder y edificar. Cada alma que decide obrar y sembrar bien, pasa a ser instrumento de Él y canal de bendición. Recordemos positivamente a Luis A. Ferré. Dios ilumine a todos en la vida como causa de amor.



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