martes, 2 de diciembre de 2014

La “crudita” aprobada en la Cámara va al Senado.

Mediante mensaje televisado al país el 30 de noviembre de 2014, el gobernador Alejandro García Padilla presentó unas realidades económicas, informó que no se detendrán los servicios de transportación masiva, y que se consiguieron los votos para el llamado impuesto de la “crudita” y destacó las virtudes de unos alivios contributivos.

Argumentó el Gobernador “los economistas estiman que la medida solo tendría un impacto promedio de $1.17 a la semana a la familia típica puertorriqueña”. Sostuvo que la reforma contributiva logrará que el contribuyente promedio “tenga una reducción de $300 y $1,200 al mes”. Dijo: “Como ven la reducción en las contribuciones sobre ingreso de cada individuo compensarán por mucho el costo que pueda tener la solución propuesta”.
                            
Con toda objetividad, reconozco que aumenta el debate ante tales datos por la experiencia histórica con los impuestos.

La Cámara de Representantes aprobó el 2 de diciembre, el proyecto que aumentaría en un 68% el impuesto sobre el barril de petróleo y sus derivados. Dice el reportaje:
·         “La legislación aprobada incluyó las enmiendas que negoció el representante popular Luis Raúl Torres con el Ejecutivo para atar la implementación del aumento en el arbitrio con la aprobación de la reforma contributiva”.

La medida pasará al Senado y en el debido proceso democrático, lo propio es promover toda mejora que proceda y no el grito sin alternativas o soluciones.

Ante eso, sin caer en ciega defensa de un impuesto ni hacerle el juego al cainismo, veo que lo primero que procede es desear que todo funcione según lo programado. He aprendido que la vida es tan breve y frágil, que lo más necesario es promover lo salomónico y no guerra. Aunque pueda haber lógica suspicacia, y la contienda política pueda justificar duda o desconfianza, en verdad sería al extremo mezquino desear que todo fracase y que el país caiga al abismo para buscar “ganancias” o adeptos.

·         Es razonable que pueda haber temores ante el impacto de un impuesto. En el propio PPD hay líderes y pueblo que consideran que otras deben ser las opciones y eso no les convierte en desleales. De hecho, el que se apruebe el impuesto de la “crudita”, no debe llevar a cerrar puertas a las ideas dadas para fomentar más justicia, como lo que se mencionó de un impuesto al estilo del "tollgate tax", que sería una contribución especial a las corporaciones que hacen negocios en Puerto Rico y que según el representante Natal Albelo se “fugan del país cerca de $35,000 millones anualmente en rendimiento de capital”. Debemos recordar que el precio del petróleo no es estático y que aplicar un impuesto en base a una baja en el precio, se presta a privar de un alivio al pueblo en tiempos de crisis, a generar un impacto inflacionario y a crear incertidumbre sobre lo que pueda ocurrir de darse un aumento en el costo del petróleo. Además, se necesita un enfoque integral en que no sea solo aumento, sino también justicia contributiva y medidas para fomentar la productividad y el progreso. Algo de eso mencionó el Gobernador. Además, se han dado unos buenos pasos, como el apoyo al quehacer agrícola, y se necesita más. Procede procurar el mejoramiento de la Isla.
·         Es más razonable que ante los puntos de convergencia y divergencia en el tema de la “crudita”, no se olviden las causas de los problemas. Se sabe que la administración García Padilla heredó un cuadro pavoroso. Se reconoce que la medicina amarga al estilo republicano y los despidos masivos no funcionaron. Se entiende que aunque se han ido generando empleos y no ha habido despidos masivos, son muchas las necesidades en el proceso de restauración.

Es legítimo diferir y es alto promover soluciones serias y realistas. Lo que no es digno ni respetable, es fomentar más cainismo, personalismo y hasta casos de mezcla de fanatismo político con fanatismo religioso. Lo humano y cristiano llama a algo mejor.
                                                 
Afortunadamente hay gente buena en todas las corrientes ideológicas, que comprenden que ninguna ruta de status político funcionaría en un país en ruinas. Afortunadamente hay gente buena en todas las corrientes de fe que comprenden que la enseñanza de amor llama a superarse a uno mismo.

Procede tener los ojos bien abiertos, orientar y educar. Que no haya espacio a que tomen el poder quienes buscan destruir los avances en equidad y avalar penas desproporcionadas para unos y lucro desmedido para otros. Promover paz es promover progreso con equidad.

En la ruta, surgen válidas perspectivas y la mejor oportunidad y base de crecimiento pleno, está en discernir y comprender que la opción de las mogollas no es superior. Es encomiable la búsqueda de las mejores soluciones y todo lo mejor se logrará en la base de potenciar al ELA, superando a funcionarios de turno y visiones de corto plazo, a la altura de lo fundado por Luis Muñoz Marín y de la capacidad de Luis A Ferré al superar el partidismo para la redacción de la constitución y la defensa de la Sección 936. Adelante. Dios ilumine a todos. ¡Sí a la Restauración de Puerto Rico!






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