jueves, 3 de julio de 2014

Para los que nos graduamos en 1985, mucho comenzó en los ’70.


·         “Debemos escuchar al niño que fuimos un día y que existe dentro de nosotros. Ese niño entiende de instantes mágicos”. --Paulo Coelho

Toda historia tiene sus inicios. La vida de toda persona es sumatoria.
Los que nos graduamos de Ponce High en 1985, tuvimos la niñez en la década del ’70. Mi juguete favorito se inspiró en la serie “The Six Million Dollar Man”, pero no fueron los únicos juguetes que tuve. También tuve figuras de Big Jim y de la serie televisada de “Planet of the Apes”.

Buscando en las páginas del periódico “El Mundo” de 1975, en la edición del 17 de diciembre encontré un anuncio de la farmacia Moscoso, en que se vendía en especial la figura del hombre nuclear a $10.95 (recuerdo la farmacia Moscoso que estaba junto a la alcaldía de Ponce). En esa misma edición, encontré un anuncio de
Walgreens en que se presenta la figura de Big Jim en especial a $6.99 (para ese tiempo, Walgreens no había llegado a Ponce).

En la edición del 18 de diciembre de “El Mundo”, encontré el anuncio de Barkers, en que se presenta el fuerte del planeta de los simios en especial a $15.97 (muchas veces me conformé con ver los juguetes en Barkers, aún sin comprarlos).

En la edición del 21 de diciembre de “El Mundo”, encontré el anuncio de una venta especial de Barkers de 3 días, en que se ofrece la figura del hombre atómico a $5.88 y la de GI Joe a $5.44. En esa misma edición, Bargain Town presenta sus especiales (en Ponce, esa tienda estaba en la carretera 14). Ya en la edición del 25 de diciembre, JCPenney promociona su venta “Post-Navidad”.

Es interesante que en la edición del 21 de diciembre de “El Mundo”, encontré un reportaje sobre una impactante película que el 25 de diciembre se anunció con el “Comenzando Hoy”: Jaws.

Tanto la película como los juguetes, ejemplifican que con la tecnología de ese tiempo se lograba mucho. Así, para los que nos graduamos en 1985, mucho comenzó en los ’70. Hoy aquellos juguetes son valiosísimos artículos de colección; y la película sigue siendo admirada por los aciertos en la combinación de excelente actuación, libreto, efectos especiales (no se contaba con un tiburón hecho en computadora, hubo que fabricarlo en gran tamaño) y música que acentúa todo en forma magistral.

Pienso que un gran legado es alentar la inocencia y creatividad en los niños, así como la capacidad de maximizar los recursos disponibles en toda alma dispuesta comenzar nuevas jornadas indistintamente de la edad y de cualquier otra consideración. Crecemos al volver a ser niños a la altura de lo que agrada al Señor y fructifica; que es la capacidad para no dejar de soñar, no renunciar a los grandes propósitos, perseverar con la visión siempre fresca, sonreír y amar de verdad. Dios ilumine a todos.

·         “La sonrisa de un niño es la pureza de Dios”.

















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