miércoles, 12 de febrero de 2014

La humildad tiene su toque divino.


·         Jehová exalta a los humildes, Y humilla a los impíos hasta la tierra”. --Salmos 147:6

·         “La misma figura moral que arma de confianza al campesino en su bohío desarma la hostilidad de los que por ignorancia de nuestros problemas son opositores de nuestra causa…”. –Luis Muñoz Marín

La arrogancia y la soberbia se fundamentan en la falsedad, se creen “grandes” en la prepotencia y valoran a las personas más por lo que poseen que por lo que son.
En contraste, la humildad tiene su toque divino; enaltece a la fe, el valor y el amor. La humildad acentúa lo genuino y sincero, busca agradar al Creador al servir bien, respeta y valora a las personas más por lo que son que por lo que poseen.

La foto en que el gobernador Alejandro García Padilla aparece con humildad, dignifica su rol y más su persona, en la ruta que da cátedra humana y cristiana. ¡Adelante!

·         “El que siente la grandeza de Dios en el universo siente también en su propio espíritu la necesidad de vivir los breves años de la vida en una forma que sea digna del amor de Dios. Para vivir en forma digna de la grandeza infinita de Dios hay que llevar generosidad en el espíritu, justicia en el propósito, cariño a los demás seres humanos en el corazón.” –Luis Muñoz Marín

·         “Mantengamos la fe fuerte y serena en la enseñanza de igualdad que nos da el Todopoderoso. Mantengamos nuestra voluntad, nuestro propósito, nuestra esperanza, inquebrantablemente, empeñados en la lucha por ir haciendo que la vida sea cada día más igual y más justa para los hombres sobre la tierra. Ese es el significado profundo y esencial de esta gran lucha a la que ustedes y yo, en que todos los hombres y mujeres sufridos a través de Puerto Rico, y a través del mundo entero, estamos dedicados.
Se concibe que en un sistema de justicia haya quienes tengan más que otros. Hay distintas capacidades de servicio y producción. Hay distintos grados en que se puede ser útil a la comunidad. Se concibe que, en justicia, haya quienes tengan más que otros. Pero lo que no puede en justicia concebirse es que haya quienes tienen más de lo que necesitan para sus vidas mientras otros tienen menos de lo que necesitan para sus vidas. Mientras hayan hombres que tengan menos de lo necesario para el sustento de sus hijos, no puede estar justificado que hayan hombres que tengan más, mucho más, de lo necesario para el sustento de los suyos.
La igualdad es la igualdad de los hombres ante Dios. La igualdad es la igualdad en la dignidad humana de cada ser en este mundo. La igualdad es la igualdad en el respeto que se debe al alma de cada hombre, pobre o rico, débil o fuerte. La justicia quiere esa igualdad profunda en la dignidad humana y en el alma humana; que exista entre los que tengan más y los que tengan menos. Trasmítanle ustedes, los que me oyen, este mensaje a los poderosos de esta comarca y de esta tierra puertorriqueña: si las desigualdades en la riqueza violan la ley de Dios que ordena la igualdad entre las almas de los hombres, se nos puede dejar con un solo remedio para garantizar esa igualdad en la dignidad humana. Y ese remedio sería hacer la igualdad también en la riqueza de los hombres”.
--Luis Muñoz Marín



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