martes, 16 de junio de 2015

Se necesitan soluciones mayores para el agua en Puerto Rico.

Mediante la Orden Ejecutiva del Gobernador Núm. OE-2015-011 se decretó un Estado de Emergencia por sequía. Ese documento fue enmendado mediante la Orden Ejecutiva del Gobernador Núm. OE-2015-013 para facultar a expedir multas por el mal uso de agua, con el fin de proteger los abastos de agua potable en el Estado de Emergencia.

De ahí, surgió la Orden Administrativa de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados Núm. OA-2015-02 para regular el uso de agua potable durante la vigencia del Estado de Emergencia. Se busca prohibir el desperdicio de agua y extender la vida de los abastos de agua. Son razonamientos válidos, pero en tiempos de crisis económica, en vez de hablar de más multas (aun confiando en un impacto disuasivo), sería mejor hablar de apoyar e incentivar proyectos personales, familiares y comunitarios que fomenten efectivamente el ahorro y buen uso del agua.

Se necesitan soluciones mayores. Las imágenes de los embalses afectados hablan por sí mismas. La primera pregunta es: ¿El problema en Puerto Rico es de escasez de agua o de fallas de almacenamiento de agua para estar listos para los tiempos en que llueve menos? De esa pregunta, surge la necesidad de tomar medidas para optimizar la capacidad de los abastos de agua y planificar mejor el desarrollo de la Isla.

Al darse pasos de racionamiento y multas por mal uso de agua, surgen otros puntos:
·         ¿Se penalizará injustamente a los huertos caseros que son alimento?
·         ¿Se dará la falta de equidad de penalizar a quien en el residencial público y la comunidad improvisa una pequeña piscina con un gran cubo, mientras no se interviene con lugares de mayor solvencia económica en donde hay piscinas de gran tamaño? No se trata de promover clasismo, sino de colocar sobre el tapete la necesidad de que las drásticas medidas urgentes apliquen a todos por igual y no se insista en estigmatizar y criminalizar a ciertos sectores injustamente.

Todo lo anterior, lleva a preguntar:
·         ¿Se aprenderá la lección y se tomarán medidas para optimizar la capacidad de los abastos de agua y planificar mejor el desarrollo de la Isla?
·         ¿Se premiará a los clientes que cumplen con pagar las facturas?
·         ¿Se brindarán alivios e incentivos a huertos en el hogar y proyectos agrícolas?
·         ¿Se darán subsidios aplicables a toda la isla de acuerdo a niveles  de consumo?

Esos puntos son algunos detalles. No tener agua es de lo peor que pueda ocurrir. Es una incongruencia en una Isla rodeada de agua por todas partes, que no es desierto, tiene vegetación y por su extensión territorial se presta para una más efectiva planificación del desarrollo y el uso de los recursos. NO es justificable lo contrario a lo ideal.
 
Se necesitan soluciones mayores para el agua en Puerto Rico; y si al llegar las lluvias se olvida el trabajo de mejorar la capacidad de almacenamiento, purificación y distribución de agua, seguirá la Isla dando vueltas a la noria. Lo más que se necesita es que la administración gubernamental logre mejoras significativas y soluciones efectivas en la infraestructura de agua, como proyecto de país, ya que con cainismo se estanca la Isla y nadie gana. Al bendecir a nuestra tierra, perfeccionamos la acción de gratitud.

           

Orden Ejecutiva Núm. OE-2015-013: file:///C:/Users/User/Downloads/OE-2015-013.pdf



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