jueves, 22 de mayo de 2014

El mensaje del Peregrino de la Paz dado en Puerto Rico en 1984 le sigue hablando a todas las generaciones, creencias e ideologías.

El 12 de octubre de 1984 fue la visita del papa Juan Pablo II, el Peregrino de la Paz, a Puerto Rico. En su mensaje ante una multitud sin precedentes, Juan Pablo II saludó al “jíbaro bueno de esta tierra”.

Juan Pablo II se ganó un respeto, credibilidad y admiración que superó diferencias religiosas. El 1984 fue año electoral, pero se decretó una tregua política en toda la Isla en atención  a la histórica y ungida visita.
             
Mucho se podría reflexionar sobre el mensaje de Juan Pablo II en la Isla del Cordero. Por lo que expresó e inspiró Juan Pablo II, procedo a citar palabras del reverendo José R. Lebrón Velázquez, entonces Presidente del Concilio Evangélico de Puerto Rico (publicadas en el periódico “El Reportero” del 12 de octubre de 1984):
·         “El Concilio Evangélico de Puerto Rico a la comunidad en general y al conglomerado Protestante en particular, a una reflexión sobre las implicaciones sociales, teológicas y eclesiásticas de la visita del Papa Juan Pablo II.
…Después de un periodo álgido en las relaciones entre las dos confesiones, las congregaciones de la fe Protestante y la Iglesia Católica, han mantenido lazos de coexistencia armoniosa. Debe aprovecharse la visita del Papa para propender a un mayor acercamiento entre las dos comuniones, que sirva de inspiración a la ciudadanía, que está cansada del tribalismo que divide a nuestra sociedad.
Nos entristece la campaña de maledicencia que se ha desarrollado en algunos sectores en torno a la figura del distinguido visitante. Esta faena va en contra de la esencia prístina del Evangelio y de las palabras de nuestro señor Jesucristo, que oró ‘para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que me enviaste’. –Evangelio según San Juan 17:21.
No debemos antagonizar, sino amar y perdonar”.

El 29 de mayo de 1985 se llevaron a cabo los ejercicios de graduación de Ponce High. Se llevaron a cabo en el patio de la Alma Mater. Al graduarme ahí, pronuncié la Invocación. Seguía viva la inspiración del mensaje de Juan Pablo II (excelente “role model”) y se alentaba ante nuevos comienzos para el país y los graduandos. El lema de la Clase fue más que apropiado: “Juventud es sensibilidad, sabiduría, liderazgo, metas y la búsqueda por lo eterno”. Seguimos en esa jornada…

Mucho se necesita fomentar paz, y una comunicación entre las diversas corrientes de pensamiento que no sea para fomentar cainismo e intolerancia, sino para fomentar fe, empatía, entendimiento, equidad, humildad y buena perseverancia. Somos jóvenes al ser revolucionarios positivamente, en la vida como causa de amor. Adelante…









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