domingo, 21 de septiembre de 2014

El ser humano no nace para la soledad…


·         Que dolores y depresiones no llevan a olvidar que en un mundo imperfecto, no faltan los amaneceres luminosos y vivificadores.
·         Que sentidas pérdidas en la brevedad de la vida mueve a atesorar y vivificar los momentos inspiradores y aleccionadores.
·         Que los motivos de alegría sean faro constante e inagotable para no perder el rumbo al llegar retos y tempestades.
·         Que no haya edad muy temprana para crecer o edad muy tardía para renacer.
·         Que no sea un imposible el perfeccionar los términos “prosperar” y “bendición” en el buen camino de la equidad que es buena y agrada a Dios.

El ser humano no nace para la soledad… Hay heroísmo al lograr destacar los motivos que dan vida a la vida. Hay poder de fe en acción y reales milagros al dar nuevos y mayores alcances y testimonios al amor. Adelante…



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